Clasicosis

Cine clásico: ‘El pirata negro’ sienta las bases del género.

- Padre, yo prometo solemnemente llevar a tus asesinos ante la justicia.

Ficha: El pirata negro

Ya acaba agosto y con él nuestro pequeño ciclo veraniego dedicado a un maravilloso subgénero del cine de aventuras, las películas de piratas. Durante este mes hemos repasado films en color, en blanco y negro, con grandes hombres al frente de un navío o con temibles mujeres al mando pero aun así todas tienen algo en común, todas son películas sonoras, la de hoy viene a romper con dinámica.

“El pirata negro” (The black pirate, 1926) es un film mudo de una de las mayores estrellas de la época, Douglas Fairbanks, con una estructura narrativa exactamente igual que los títulos posteriores con lo que podemos decir que es una de las cintas que sienta las bases para todo film de piratas que vendrá después. Técnicamente esta película está grabada con Technicolor de dos colores, lo que le da al film un tono suave pero que consigue cierta espectacularidad en planos como el de la siguiente imagen.

Douglas Fairbanks viaja en un barco que es abordado por sanguinarios piratas. Una vez saqueado el navío lo hacen saltar por los aires pero él consigue llegar hasta una orilla con su padre al borde de la muerte. Tras el fallecimiento de éste, Fairbanks jura venganza y no descansar hasta que los asesinos de su padre paguen por lo que han hecho así que entrará a formar parte de la tripulación y enseguida se hará con el mando del barco aunque sea de forma casi fortuita.

Nuestro héroe ha tenido suerte para llegar ahí pero lo mejor de la historia es quizás eso, no pretenden engañarnos convirtiendo a alguien sin experiencia en un perfecto capitán en tan solo dos días, sino que comete errores que hacen la historia más atractiva. Como en todo buen film de aventuras, aquí tendremos un aliado (Donald Crisp) en esta ocasión, como no, podía ser de otra manera sin un brazo y con una pata de palo, una dama en apuros (Billie Dove) y un enemigo (Sam De Grasse) que utilizará cualquier oportunidad para intentar usurparle el puesto de capitán.

Los saltos y brincos de un atlético Douglas Fairbanks que ya había pasado los cuarenta años nos hacen pasar un rato de lo más entretenido además de estar acompañado por todo un despliegue de extras que consiguen dar mucho realismo a las peleas y abordajes. Visualmente el film está muy cuidado tanto a nivel técnico como de diseño artístico, pero me gustaría destacar el intento de grabar bajo el agua, obviamente hoy en día puede parecer un intento muy pobre, pero da una muestra de lo que arriesgaban los primeros films. La música, imprescindible que haga su parte en un film mudo, también está siempre a la altura con música de orquesta, especialmente instrumentos de viento durante la calma y mucho piano para marcar la tensión en las escenas donde se avecinan traiciones, asaltos o batallas.

 

En resumen, el film es otro gran film de piratas, para los que son perezosos con este cine, diré que su condición de mudo no le resta un ápice de diversión, tensión y sobre todo disfrute, que no haya diálogos no debe interponerse ante nadie que disfrute con el género, porque más allá de ser un film de vital importancia para el desarrollo posterior de esta clase de películas, es por sí misma una película muy recomendable.