Clasicosis

Cine clásico: ‘El Tren’ y el orgullo de un país.

- El champán y el perfume son reemplazable, el arte, no. Esos cuadros son importantes.

- ¿En serio?

- La gloria de Francia.

Ficha: El Tren.

Hoy vuelvo con una de esas películas que, aunque estén enmarcadas en un ambiente bélico, no se podría considerar dentro de ese género, ya lo hice con Doce del patíbulo de Robert Aldrich, que yo la consideré una película bélica, pero luego en los comentarios llegamos a la conclusión de que estrictamente hablando, no lo es. Pero con El Tren, lo tengo más claro, aunque volvamos a estar en la segunda guerra mundial, la historia no termina de ser bélica, gira entorno al conflicto tan solo.

Cuando las noticias de que el bando aliado está apunto de tomar París, un alto cargo nazi quiere sacar los cuadros más valiosos que posee la capital francesa, para llevarlos a Alemania, pero un grupo de maquinistas e ingenieros, pertenecientes a la resistencia francesa, liderados por Labiche (Burt Lancaster), harán todo lo posible para que eso no ocurra.

Para mí, el film es una obra imprescindible de ver, no solo para los amantes del género bélico, que creo que la disfrutaran, y bastante, pero teniendo en cuenta, que como comenté al principio, esta no es una película bélica, estrictamente hablando, también creo que puede ser disfrutada por un abanico más amplio de espectadores, y a los que le encanten los trenes, se lo pasarán como un niño en el día de los reyes magos.

John Frankenheimer, director de la película, no era ningún novato cuando filmó El Tren, ya había trabaja para televisión e incluso tenía algunos films a sus espaldas, muchos de ellos con Lancaster como protagonista, pero con la maestría que trabaja en esta película impresiona, mostrándonos escenas tan reales que, por lo menos a un servidor, me dejaron con los ojos como platos, entre ellas destaco el ataque aéreo, que desde una buena panorámica, veremos como sucede todo. Pero claro, me imagino, que todo no será mérito del director, Jean Tournier y Walter Wottitz, hicieron un trabajo esplendido con la fotografía en blanco y negro.

Además, el director pudo contar con un gran elenco, guiados todos ellos por Burt Lancaster, interpretando a un miembro de la resistencia, que aunque al principio es reacio a participar, al final, intentará proteger las pinturas como sea. Paul Scofield, me ha encantado en el papel de nazi, él es el oficial que quiere llevarse las obras de arte a Alemania, y su interpretación nos deja ver una personaje duro, capaz de cualquier barbaridad para cumplir su objetivo. El papel femenino, viene de la mano de Jeanne Moreau, interpretando a Christine, dueña de un hotel, que aunque no es un miembro directo de la resistencia francesa, preferirá ayudar a esta antes que a los alemanes.

Otra recomendación obligatoria, una película que se disfruta por todo lo que ya he escrito líneas más arriba, escenas espectaculares, personajes bien interpretado y además una historia bien contada, donde veremos como se organiza un pequeño grupo de hombres, para intentar engañar a los que se llamaban una raza superior.