Clasicosis

Cine clásico: ‘Al rojo vivo’ Lo importante no es la subida.

-¡Lo hice, ma! ¡Llegué a ser el número uno!

Ficha: Al rojo vivo.

Hoy volvemos a hablar de cine negro, un género que tuvo grande éxitos en las décadas de los 30, 40 y 50. Y por ello ya le hemos dedicado algunas líneas en Clasicosis, hemos visto a Bogart haciendo de tipo duro, la técnica de Orson Welles, cine negro de serie B e incluso muestras del género en la nouvelle vague. Pero todavía no habíamos nombrado a uno de los actores claves, o por lo menos para mí, del género, y me refiero a James Cagney, y Al rojo vivo puede ser una de sus interpretaciones y películas más famosas.

Cody Jarret (James Cagney) es el líder de una banda de gángsters, que tras atracar un tren y preparar una coartada perfecta, decide entregarse y pasa a ser encarcelado. Como los federales siguen sospechando de sus crímenes, deciden infiltrar a uno de los suyo en la carcel (Edmond O’Brien), que intentará formar parte de los hombres de Cody.

Raoul Walsh, director del film, ya contaba con una gran trayectoria a sus espaldas cuando rodó esta película, y la verdad, es que hizo un gran trabajo en ella. Nos logra introducir por completo en el mundo del crimen, donde Cody es toda la referencia, durante una parte del film simpatizamos con él, pero todos sabemos que es un hombre malvado y sin escrúpulos. Por otra parte, nos podemos meter en el papel del agente infiltrado, donde el director nos deja muchas escenas de suspense, donde vemos que puede ser descubierto, y claro, pasarle algo muy malo en las manos de la banda. Todo esto ocurre a un ritmo genial, donde pasamos de escenario en escenario en un abrir y cerrar de ojos, cosa que le da un dinamismo a la película muy bueno, y todo para terminar en un final espectacular.

Siempre he tenido a James Cagney encasillado en esta clase de papeles, ya que el propio actor se ve que es un tipo inquieto, y además con esa forma de hablar más rápida que Forrest Gump en los San Fermines, queda muy caracterizado en estos personajes, pero una de las razones por las que me gusta mucho el actor, es por su gesticulación y su mirada, que transmitía mucho sin hablar, puede pasar de parecer un tipo simpático al ser más malvado en una décima de segundo. Creo que he dejado claro que el actor me gusta, y que en el papel de Cody Jarret no va a ser diferente.

Acompañando a Cagney, está Edmond O’Brien, al que ya vimos como actor protagonista en Con las horas contadas, y que lo hace francamente bien en el papel de agente infiltrado, siempre teniendo cuidado con lo que dice y hace, pero arriesgándose para ganarse la confianza del líder. En el papel femenino, como novia de Cody, está Virginia Mayo en uno de sus papeles más importante, que bien podría considerarse una femme fatale, por sus continuas idas y venidas, que a veces sacan de quicio.

La película es una de las claves del género, de Cagney y del director, una de esas joyas clásicas, que seguro que disfrutan hasta aquellos que no estén acostumbrado al cine clásicos, claro está, siempre que no le importe ver películas en blanco y negro.