Clasicosis

Cine clásico: ‘Ellos y Ellas’ y el juego de siempre.

Voy a tirar los dados, una vez. En ese tiro le apostaré a cada uno mil dólares contra su alma.

Ficha: Ellos y ellas.

Antes de ayer os hable de La reina de África, película dirigida por uno de los grandes de la historia del cine, John Huston. Hoy os traigo otro film dirigido por otro de los grandes directores, Joseph L. Mankiewicz, americano de nacimiento, pero por su apellido se puede deducir que su familia procedía de Europa. Y es uno de los grande por motivos más que aparentes, solo hay que echarle un vistazo a su filmografía, y ver títulos como Eva al desnudo, Cleopatra o La huella.

Además de ver la cantidad de obras que han pasado a la historia, por su calidad, podemos prestar atención a que es un director que se ha atrevido con casi todos lo géneros, y para prueba de ello Ellos y Ellas, el único musical que dirigió en su carrera, en mi opinión, un género difícil de controlar, pero que Mankiewicz no tuvo problemas para salir adelante.

Nathan Detroit (Frank Sinatra), un pillo que organiza partidas de dados clandestinas, se apuesta con uno de los jugadores más míticos de la ciudad, Sky Materson (Marlon Brando), que no es capaz de conquistar a una joven que pertenece al ejercito de salvación, Sarah Brown (Jean Simmons), que intenta alejar a los ciudadanos del juego y el pecado.

Cuando vi el film, ya conocía un poco a Maniewicz, y nunca me lo imaginé dirigiendo un musical, pero quedé bastante sorprendido con el resultado, ya que nos encontramos con una película increíblemente divertida, y que no para de ofrecernos entretenimiento, pese a su larga duración. Tiene un inicio que me encanta, en el que durante varios minutos, donde no se oye ninguna palabra, el director nos muestra a ritmo de la música y con tan solo la coreografía, una ciudad corrompida por el juego y el pillaje.

Pero no todo el mérito de la película se lo voy a atribuir al director. La fotografía y el vestuario ayudan bastante a que la película sea atractiva a los ojos, ya que ambos son muy coloridos y hacen que todo sea muy atractivo a la vista y muy simpático. Otros artífices de esta obra tan divertida son Frank Loesser y Michael Kidd, el primero es el compositor de la música y letra de las canciones, con esos ritmos y letras tan pegadizas, el segundo es el artífice de las coreografías, que juegan un papel importante en la trayectoria del film.

Como habéis podido ver en la sinopsis, uno de los protagonistas de la película es Marlon Brando, uno de mis actores favoritos y al que nunca hubiera imaginado en un musical, pero increíblemente sorprendido me quedé, porque ya no se que le quedó a este hombre por hacer, y allí donde aparecía, seguro que era una interpretación de calidad. Se puede admitir que no poseía un gran registro a la hora de cantar, pero aún así nos regala momentos geniales junto a Jean Simmons, una actriz bastante televisiva, pero que quedaba muy buen junto a Brando. El tercer protagonista, es Fran Sinatra, que aunque no es santo de mi devoción como actor, pero que en películas como esta no queda mal, ya que él es “La Voz”.

Pero además de todos estos protagonistas de lujo, la película cuenta con unos personajes secundarios maravillosos, entre los que destaco a Vivian Blaine interpretando a la prometida de Sinatra, un personaje muy simpático con tic en los estornudos. Otro de los personajes más agradables es Nicely-Nicely Johnson, interpretado por Stubby Kaye, uno de los compañeros de Sinatra, que cada vez que le preguntan como está, pues responde Nicely nicely.

Claro está que no es el musical perfecto, pero si es muy entretenido, muy bien montado y que al terminar de verlos, quedarás con una sensación de alegría en el cuerpo que pocas obras te harán sentir, o quizás exagero, porque siento gran predilección por este género y por esta película.