Clasicosis

Cine clásico: ‘Sed de mal’, de venganza y de justicia.

- Pete… ésta es la segunda bala que paro por ti.

Ficha: Sed de mal

Volvemos a la rutina por la puerta grande. Con un film que pasará a la historia por su proeza técnica pero que su historia no se queda atrás. Si alguien ve los primeros minutos de la película y no se queda atrapado deseando ver más, que se lo haga mirar. Es cierto que tiene mucho peligro que un film tenga un comienzo potente ya que puede que a partir de ahí empiece a decaer, éste no es el caso.

Orson Welles siempre admiró el cine que cuenta una historia interesante por encima de las que técnicamente revolucionan en panorama cinematográfico, por eso le quitaba importancia a lo conseguido en “Sed de mal” (Touch of evil, 1958). Pero es innegable que el plano secuencia que abre el film es de quitarse el sombrero. Y ya no tanto por que admiremos la coordinación y maestría empleada en ella, sino por que es el medio prefecto para que en el menor tiempo posible entremos en la historia.

 

En cuestión de segundos vemos como alguien mete una bomba en un coche y huye, este coche arranca y mientras avanza vemos a una pareja pasar la frontera de México hacia Estados Unidos. Enseguida descubrimos que son unos recién casados, ella es estadounidense y él es un policía mexicano a quien felicitan por uno de sus últimos casos. Una vez que ellos ya han pasado la frontera a pie llega el coche, hace sus trámites y avanza. Unos metros más adelante explota. Al instante, ‘Mike’ Vargas (Charlton Heston) se pone al mando de la investigación a pesar de que no sea su jurisdicción, aunque tendrá que trabajar codo con codo con el capitán Hank Quinlan (Orson Welles), un hombre extraño, acostumbrado a mandar y a llevar las investigaciones a su estilo.

Si con esta descripción no ha quedado claro, os lo digo yo, aquí tenemos cine negro y del bueno. Orson Welles además de dirigir y escribir el guion se reserva para sí un personaje fabuloso y lo borda. Hank Quinlan es un personaje que desconcierta, no se corta ni con un cristal, hace las cosas a su manera le pese a quien le pese, por momentos nos encanta, por momentos le aborrecemos, pero lo que está claro es que no pasará desapercibido, cada vez que salga en pantalla la mirada se nos irá hacia él. Charlton Heston nos regala una actuación sólida, se agradece que no hayan buscado físicamente un estereotipo de mexicano, Vargas es un hombre inteligente, recto, serio pero cariñoso, protector y justo. Su mujer, Susie Vargas, es un personaje con vida propia, no es la que espera en casa, se acobarda o intenta disuadir a su marido cuando está ante un peligro. Janet Leigh nos muestra a una mujer valiente, aunque se ve en sus ojos el miedo consigue superarlo y enfrentarse a lo que sea, y eso en este tipo de cine, donde estamos acostumbrados a femmes fatales, se agradece enormemente.

En el plano más técnico, el film es una gozada. La música del genio Henry Mancini le da el toque perfecto. Música de congas y ritmos latinos para perfilar la ciudad fronteriza, ruidos como de radios sintonizando u orquestas afinando para darle el toque nocturno y decadente. La fotografía de Russell Metty nos lleva a una atmósfera oscura, gran parte de la película se sitúa en la noche y consigue que, a pesar de la poca gama de grises a negros de la que dispone, estéticamente el film sea impecable. La situación  de la cámara da mucha personalidad al film, no solo por el plano secuencia del comienzo, si no también por la cantidad de planos picados que hay o por su movilidad, nos pasea por las calles de Los Robles como si estuviéramos ahí.

Las razones por las que ver esta película son infinitas, pero otro plus para todo aquel a quien le guste poner a prueba sus reflejos sería reconocer a la cantidad de grandes actores que aparecen en el film, a parte de los ya mencionados tenemos apariciones de estrellas como Marlene Dietrich , Zsa Zsa Gabor, Joseph Cotten o Mercedes McCambridge. Cada uno que escoja su razón, seguro que al final acaba encandilado por el total como nos pasa a casi todos los que la hemos visto y en más de una ocasión.

 

P.D: Aquí queda esa maravillosa primera escena para que os pique la curiosidad y caigáis o para que los que ya cayeron, que se vuelvan a recrear la vista.