Clasicosis

Cine clásico: ‘Ardid Femenino’ y el flechazo de Cupido.

-No hay nada que me gusta más que ser profesor aquí. Excepto, ser un buen marido.

Ficha: Ardid femenino.

El cine durante su historia ha ido evolucionando en consonancia a la demanda del público, para mejor o para peor dependerá de esa demanda, en mi opinión, en la gran mayoría de géneros para peor, eso no quiere decir que, en la actualidad, no se realicen buenas películas, pero, y pongamos de ejemplo la comedia romántica ya que es el caso del film de hoy, las películas actualidad han perdido el encanto que poseían las producidas en los años 30, 40 o 50, donde los guiones cómicos eran bastante más originales que los actuales, que siempre recurren a los mismo chistes, como muestra de ello traigo un film, que quizás no es el mejor, pero que a mí me hace pasar un rato bastante agradable y divertido.

En Ardid Femenino, vemos a James Stewart interpretando a Peter Morgan Jr., un profesor de universidad que viene de una familia en la que sus antepasados han sido rectores de universidad, y eso es lo que se espera de él. Pero durante una estancia en Nueva York, en la que tiene que ir a recoger a su primo Keith (James Ellison) a un cabaret, conoce y se enamora a primera vista de la estrella, Francey (Ginger Rogers), y es correspondido. En un acto desenfrenado, ambos se casan y al volver a casa tiene que dar la noticia a su padre tan conservador (Charles Coburn), pero mientras encuentra el momento adecuado Francey si hace pasar por un ligue del primo Keith.

George Stevens nos regaló en 1938 esta comedia tan divertida como entretenida, que incluso consiguió dos nominaciones a los Oscar, en la categoría de mejor fotografía y sonido. La fotografía para mí no es algo que destaque de la película, pero corrió a cargo de Robert de Grasse. Lo que sí me ha gustado bastante son los diálogos, que pese a no ser tampoco muy espectaculares, nos regalaran momentos muy divertidos. Además, el principio de la relación Steward-Rogers me encanta, y que le voy a hacer si soy un romántico, al igual que me encanta el desenlace del film, que aunque es previsible, ¿qué final de comedia romántica no lo es?

Lo verdaderamente genial de la película son sus actores, grandes elecciones. Empezando por el gran y jovencísimo James Stewart, que interpreta a la perfección al joven profesor del que se espera mucho pero que está cansado de ser controlado con su padre, algo que cambia cuando conoce a Francey, un amor a primera vista que hará pasar todo el resto de su vida a un segundo plano. A Ginger Rogers, la tenemos ubicada en el cine musical, o más bien como pareja de unos de los mejores bailarines de la industria, Fred Astaire, y pese a que en el film tiene sus momentos musicales, la podemos ver en un registro diferente al habitual y defenderse bastante bien, porque además de estar muy guapa, está genial en el papel de enamorada. Tras la pareja protagonista nos encontramos una pareja de secundarios de lujo, se trata de los padres de Stewart en la ficción, él interpretado por Charles Coburn borda el papel de padre convencional y autoritario, siempre pensando en lo que es mejor para no manchar el nombre de la familia, ella interpretada por Beulah Bondi, que también lo hace genial en el papel de una esposa ideal, para aquella época, sumisa a todo lo que diga el marido, pero es capaz de sacar su carácter.

Una película, que aunque no sea perfecta, entretiene y te hace sonreír en varios momentos, con unos intérpretes de lujo. Y así podréis comprobar cómo se diferencian las comedias románticas de antes con las que se hacen ahora, en las de antes, por censura me imagino, el sexo no se toca, pero tampoco hace falta para atraer al público.