Clasicosis

Cine clásico: ‘Tiempos Modernos’ ¡Adiós Charlot!

-¡Anímate! No te des nunca por vencida. Nos las arreglaremos.

Ficha: Tiempo Modernos.

La figura de Charles Chaplin, se ha nombrado en algún post dentro del blog, pero todavía no habíamos hablado de ninguna de sus películas, así que ya era hora de dedicarles unas líneas a unos de los directores, guionistas y actores más famosos de todos los tiempos, y en particular a su personaje que lo hizo famoso, el vagabundo Charlot, que con su sombrero, bigote, bastón y andares, es de los más característicos de la historia del cine.

Un obrero que acaba colapsado por el exceso trabajo de una fábrica es despedido, por la calles es detenido por participar en una manifestación comunista, durante su estancia en la cárcel ayuda a detener un motín, por lo que es liberado, a partir de entonces, conoce a una vagabunda a la que se unirá en la supervivencia, intentando encontrar trabajo para salir adelante.

Hay películas a las que no se les puede reprochar nada y, Tiempos modernos es una de ellas. Es una película que la sigues viendo hoy en día y te sigue haciendo reír, incluso puedes ver cosas que siguen pasando en la actualidad, pero han pasado más de setenta años. En el film nos muestra, sin perder el sentido del humor, la situación tan difícil que vivía Estados Unidos en los años treinta, tras la gran depresión de 1929. Es todo una crítica al sistema capitalista que controlan las industrias y hace que los trabajadores acudan como un rebaño a su puesto, para ser explotados por una miseria, y sin poder quejarse.

Que Chaplin era un genio, pocos habrán que me lo discutan, tampoco es algo que haya descubierto yo ahora, pero para muestra de ello, solo hay que ver esta película y observar en el año en que se realizó. Cuando el cine sonoro ya era la orden del día, Chaplin iba a dar el paso y realizar su primera película sonora, pero a última hora decidió hacer lo que mejor sabía, y fue todo un acierto. Aunque el film tiene algún dialogo y efectos sonoros, prácticamente se puede considerar una película muda.

Aunque ahora se puede ver como una auténtica obra maestra, en su época fue un film que no gustó en todo el mundo. Ya que en Estados Unidos, por algún determinado público, fue tomada como una historia antiamericana, en la Alemanis nazi y la Italia fascista fue tildada como propaganda comunista y en Rusia, tampoco fue bien acogida ya que pensaban que se burlaba del movimiento obrero.

Pero al fin y al cabo todo es un cuento, una historia de supervivencia entre dos vagabundos, aunque la historia se cuente con un trasfondo social y político. Pero lo que verdaderamente nos importa al público es el bienestar de los protagonista, por eso el final es tan mágico, donde tras todos los problemas, vemos a los dos buscando un camino hacía la felicidad.

Como bien queda reflejado en el título, es la última aparición del vagabundo en una película de Chaplin, y se despide a lo grande, haciéndonos reír en cada sketch y con una canción al final, que se ha convertido en una de las escenas más famosas de la historia, de esas que se te quedan grabadas en la retina. Para despedir a Charlot, Chaplin tenía pensado dejarlo en un hospital psiquiátrico tras una crisis nerviosa, pero ese final era demasiado deprimente, al final dejo un final más abierto y esperanzador, con otra imagen que se te queda en la retina.

Como ya he dicho, es una de esas películas mágicas por las que no pasa el tiempo, da igual que sea en blanco y negro, y apenas se hable en ella, pero para mí, y puede que no sea del todo objetivo, es un film perfecto que todo el mundo debería ver, aunque no sea muy amante del cine mudo o del cine clásico, estoy seguro que hace pasar un buen rato a cualquiera.