Clasicosis

Cine clásico: ‘Desayuno con diamantes’ y con la cabeza en las nubes.

- No se puede leer una cosa así sin llevar los labios pintados.

Ficha: Desayuno con diamantes

El 5 de Octubre de 1961 se estrenaba en Estados Unidos una película cuya repercusión sigue creciendo con cada año que pasa. Ahora, aprovechando su 50 aniversario, vamos a parar, observar e intentar descubrir por qué este film ha llegado a esta envidiable posición en la historia del cine.

“Desayuno con diamantes” (Breakfast at Tiffany’s, 1961) está a medio camino entre el drama, la comedia y el romance. Se mueve entre varios géneros, sin que seamos capaces de identificarla en ninguno. La imagen de Audrey Hepburn en este film es ya un icono del cine, de la moda y de la cultura pop, una imagen a la que muchas mujeres querrían parecerse.  Blake Edwards, el director, pasará a la historia por firmar un título así, aunque sus mejores títulos están en la comedia disparatada o en el drama desgarrador como “Días de vino y rosas” (Days of wine and roses, 1962).

 

Holly Golightly (Audrey Hepburn) es una aspirante a actriz que pasa la vida en Nueva York entre fiesta y fiesta y a la caza de un marido rico, sin ser demasiado explícito, también se puede observar que Holly ejerce la prostitución entre la alta sociedad. Paul Varjak (George Peppard) es un escritor que se muda al mismo edificio, gracias a que una mujer algo mayor le mantiene.

Este film es un fabuloso retrato de la vida frívola, superficial y vanidosa. Holly aspira a la vida cómoda, a ser mantenida. Pasa los días asistiendo a fiestas escondiéndose de sus verdaderos problemas y soltando frases con una filosofía barata que roza el absurdo. Cada vez que tiene que enfrentarse a la vida se pone una venda y sale a beber.

La música corre a cargo de Henry Mancini, un genio que siempre ha ido dejándonos maravillosas bandas sonoras, pero que en este caso además compuso la canción “Moon River” que llegó a ser versionada por grandes como Louis Armstrong o Frank Sinatra. Otro de los aciertos del film es el vestuario, Holly Golightly nunca pasa desapercibida, rompe moldes y Audrey Hepburn está espectacular. La dirección de Edwards es correcta, pero el ritmo de la película es bastante irregular, por momentos es entretenida para acto seguido frenar en seco.

Reconozco que no comparto ni lo más mínimo la adoración popular por esa historia. Posiblemente sea porque mi personalidad no congenia en absoluto con la de la protagonista. Me desespera la cantidad de frases adornadas que salen de su boca. Nos vende una forma de vida hueca y simple, su manera de afrontar la vida es infantil e huidiza pero la buena actuación de Hepburn nos hace ver lo que verdaderamente hay detrás. Con un personaje así yo no puedo empatizar, con lo que el film pasa por delante de mis ojos sin que me importe demasiado lo que les ocurra a sus protagonistas.

 

No puedo comprender qué es lo que ve la gente, especialmente el sexo femenino, en esta película ni en este personaje. No creo que merezca toda esa repercusión, no es una gran comedia, la parte dramática es bastante ligera, y aunque la pareja tiene cierta química, hay que reconocer que Audrey Hepburn eclipsa a George Peppard en cada escena. En resumen, me parece un filme bastante insustancial, es entretenida y de fácil visión pero que se olvida rápidamente. Hay muchísimos títulos que debería ocupar el gran puesto que esta película ocupa, pero claro, todo esto es simplemente mi opinión.