Clasicosis

Cine clásico: ‘Raíces profundas’ y bien sujetas a la tierra.

-Un arma es una herramienta, ni mejor ni peor que cualquier otra, como un hacha o una pala. Un revolver es bueno o malo según quien lo empuñe. Recuérdelo.

Ficha: Raíces profundas.

Creo que siempre digo lo mismo cuando hablo de un western, pero lo voy a volver a decir para que quede bien claro. Junto con el cine bélico, creo que son géneros que tienen una fama predefinidas que no le hacen justicia, en el caso del western, no todos los films son de pistoleros sin escrúpulos, de indios, vaqueros y con el séptimo de caballería de fondo. Hay verdaderas historias en este género, aunque tengan sus personajes típicos, como ejemplo pueden tomar esta, pero que además posee una historia muy bonita, sobre el honor, la lealtad y la justicia.

Shane (Alan Ladd), un pistolero solitario, llega a la granja de Joe Starrett (Van Heflin), donde vive este con su mujer Jean (Jean Arthur) y su hijo Joey (Brandon De Wilde). Shane deja su viaje a un lado, y empieza a trabajar para el granjero. Esta está en peligro porque un poderoso ganadero, Rufus Ryker (Emile Meyer), quiere apoderarse de todo las tierras que la rodean. Al conocer a Shane, Rufus intenta contratarlo, pero tras la negativa de este, va en busca de un famoso pistolero, Jack Wilson (Jack Palance), intentará asustar a Joe y a otros granjeros para que abandonen sus tierras.

George Stevens dirige el film, un director que tiene numerosos títulos en el género western. Y esto es algo que se nota, ya que realiza un trabajo maravilloso en esta ocasión, con escenas varias escenas de peleas, al más puro estilo del salvaje oeste, que son geniales. Además contó con una gran fotografía en color a cargo de Loyal Griggs, que se llevó el Oscar ese año, donde los paisajes semidesérticos predominan y las grandes montañas nevadas siempre en el fondo, nos dan un ambiente bastante espectacular.

Los actores elegidos para los personajes principales, son en su mayoría ideales. Alan Ladd completa una estupenda interpretación, teniendo en cuenta que su personaje es complejo en cierta manera, ya que apenas llegamos a conocerlo, pero aún así nos fiamos de él desde el primer momento, debe tener un pasado algo oscuro, donde aprendió todas sus habilidades, y aunque no posee un aspecto rudo, de tipo duro, es capaz de plantarle cara a cualquiera. El único problema del actor durante el rodaje, fue su altura, que es una persona muy baja, y comparado con los demás podía quedar en ridículo. Van Heflin y Jean Arthur también realizan una interpretación bastante creíble de la pareja de granjeros, personas honradas que trabajan para vivir. El niño Brandon De Wilde es el que me saca de quicio, todo el tiempo diciendo “Shane”, si yo fuera el protagonista le hubiera dado un tiro a primera de cambio. Y para terminar destacar a Jack Palance, que con ese rostro, queda constancia que es el malo de la película, pese a su escasa aparición, cada vez que lo vemos, sabemos que algo va a ocurrir.

Estamos ante una película clave del género, donde se muestran auténticos valores morales, la lealtad hacía una sería de personas y hacía unos principios propios, la avaricia por querer tener lo máximo posible, la maldad de gente sin escrúpulos que harán cualquier cosa por conseguir algo de dinero y la inocencia de un niño rodeado de todo lo anterior, al que le espera un futuro, puede, que difícil. Creo que puede ser un buen film para los que se quieran adentrar en el western, ya que aparte de tener personajes típicos, tiene una historia con tintes dramáticos, que a mí, me parece muy bonita.