Clasicosis

Cine clásico: ‘La octava mujer de Barba Azul’ y esperemos que la última.

-Hoy, si alguien llama a la Srta. Loiselle por la calle, al menos se que se trata de mí. Pero si alguien dice, “Srta. Brandon”, hasta puede haber un atasco.Y tal como vas, dentro de diez años, podría acabar aplastada.

Ficha: La octava mujer de Barba Azul.

Algo que hace grandes a algunos directores, es la influencia que han tenido sobre otras generaciones de directores. Esto es una de las muchísimas cosas por las que Ernst Lubitsch es considerado uno de los grandes de la historia del cine, porque directores de la talla de Billy Wilder y Joseph L. Mankiewicz, no han dudado en admitir, en algún momento de sus carreras, que Lubitsch fue uno de sus mentores. Además, con sus trabajos ha divertido y maravillado a varias generaciones de amantes al cine, y seguirá haciéndolo con las que vengan.

El film nos cuenta como Michael Brandon (Gary Cooper), es un multimillonario mujeriego, que ha tenido siete matrimonios movidos por el dinero y todos ellos fracasados. En una de sus estancias en la Riviera francesa conoce a Nicole de Loiselle (Claudette Colbert) y queda prendado de ella. Ella proviene de una familia noble que ha venido a menos, tras la insistencia de Michael y de su padre, Nicole decide aceptar la proposición de convertirse en la Sra. Brandon, pero dejando claro que solo hacer por dinero.

Quizás mi ferviente devoción por Lubitsch me haga ser imparcial hacía su obra, pero puedo admitir sin duda, que esta no es su mejor película, pero esto no quiere decir que sea mala, ni mucho menos, es una película a la que yo, personalmente, le tengo mucho cariño. Estamos ante una comedia romántica algo inusual, ya que teniendo la influencia del dinero, parece que el amor no fluye entre los protagonistas, pero esto solo es una apariencia. Además de la huella del director, encontramos en los créditos a dos grandes guionistas, Charles Brakett y Billy Wilder, que nos deleitan con grandes diálogos, en los que el ataque entre sexos es tremendo, una maravilla muy divertida.

Para completar el tándem de una buena comedia, debemos tener a los actores ideales, yo puedo aseguraros que lo sean, pero a mí me encantan. Al igual que hace unos días decía la humildad que se reflejaba en la mirada de Gary Cooper en ‘Juan Nadie’, en esta ocasión tenemos a un mujeriego, algo pícaro capaz de conseguir todo aquello que se propone. Por otro lado tenemos a Claudette Colbert, interpretando a una chica inteligente, que por un instante se deja llevar por el amor hasta que se topa con una sorpresa que la pone en estado de alerta. Además, el film cuenta con secundarios de lujo, como padre de Nicole esta Edward Everett Horton, hombre cuya única finalidad es el dinero, no ve más allá que eso. Y en un papel pequeño, interpretando a un empleado de Brandon está David Niven, un personaje muy simpático que alegra el ambiente cada vez que aparece.

El film contiene uno de los inicios más divertidos y originales que yo recuerdo, una delicia que nos enseña como iniciar una historia, con diálogos originales y que seguro que te arrancarán una sonrisa, y eso continuo durante todo el film. Una vez más me pregunto, cuando se dejaron de hacer comedias románticas como estas.