Clasicosis

Cine clásico: ‘Un tranvía llamado deseo’ que nunca debió llegar.

-Siempre he creído en la bondad de los extraños.

Ficha: Un tranvía llamado deseo.

Una vez más, voy a mostraros hasta donde llega mi ignorancia en algunos aspectos cinéfilos, y es que pese a que adoro el cine clásico, todavía me queda mucho que ver y que aprender, es una de las razones por las que escribo aquí. Pues bien, la película de la que os escribo hoy era una de esas cuentas pendientes, que la vas aplazando día tras día, aunque salga uno de tus actores favoritos, y cuando la ves, te arrepientes de no haberlo hecho antes, esto es exactamente lo que me ha pasado.

Blanche (Vivien Leigh), es una mujer que procede de una familia arruinada y que vive en el pasado. Por algunos motivos, se va a pasar un tiempo a Nueva Orleans, donde vive su hermana Stella (Kim Hunter) y su marido Stanley (Marlon Brando), un hombre autoritario y violento. Además Blanche esconde un oscuro pasado, que parece haberle provocado un desequilibrio mental, cosa que afectara en la vida de la pareja.

El adorado por algunos y odiado por otros, por sus declaraciones en la caza de brujas de McCarthy, Elia Kazan, consigue dirigir un drama redondo. Pese a que la historia contiene momentos de autentica tensión y algo de suspense, al intuir que a Blanche le ha pasado algo muy grave en el pasado, el fuerte del film está en los personajes, en las relaciones entre estos, pero sobre todo en las interpretaciones de los actores, ya que estamos ante uno de los mejores directores de actores de la historia del cine.

No hay duda que estamos ante un elenco que a cualquier director le hubiese gustado dirigir, por el talento que aparecía en pantalla, ya que tuviesen manías de estrellas o no, es otra cosa. El duelo interpretativo entre Leigh y Brando es majestuoso. Ella, la eterna Scarlett O’Hara, encarna a una mujer atormenta, que parece vivir en otro mundo, alejada de la realidad, en un momento está feliz que al instante triste o rabiosa. Un personaje, que por lo menos a mí, me ponía de los nervios, por no acabar de entender que le pasaba, pero eso es lo magnífico de la actuación, aunque también me sacaba de quicio la maldita y constante ceja levantada de Leigh. Brando, para mí y para muchos, uno de los mejores actores de la historia, ofrece una de sus grandes actuaciones, un hombre rudo pero que sabe muy quien es y de donde viene, sus continuos enfrentamientos con Blanche, Stella o Mitch, están llenos de fuerza y su grito de “¡Stella!” es uno de esos momentos que se quedan grabados en nuestro pensamiento. Leigh ganó el Oscar por su actuación, pero Brando lo perdió a favor de Humphrey Bogart por ‘La reina de Africa’.

Si ese Oscar hubiera sido para Marlon Brando, el film hubiera conseguido un pleno de premios para sus actores, ya que los actores secundarios se alzaron con su estatuilla. Kim Hunter está genial en el papel de hermana que se preocupa por su pariente que pasa por un mal momento, y por ser una buena esposa, aguantando todo lo que hace Stanley e intentando que este entre en razón. Karl Malden también ofrece una gran interpretación de amigo de Stan y que se siente atraído por Blanche, un autentico caballero pero que en el fondo no deja de ser un hombre, que al igual que su amigo sufre los efectos de la guerra y guarda su rabia en el interior.

Estamos ante uno de esos films, que no dejan indiferente a nadie, uno de esos que por tan solo disfrutar de las magníficas actuaciones, merece la pena ver, pero si además contiene una buena historia detrás, escrita por Tennessee Williams, creo que sobran las palabras para saber que estamos ante una historia con grandes personajes, y como en gran parte de su obra, encontraremos a inadaptados, atormentados o perdedores.