Clasicosis

Cine clásico: ‘One girl’s confession’ cine negro descafeinado.

- Me llevé el dinero y me enfrentaré a las consecuencias. ¡Así que, vámonos!

Ficha: One girl's confession

No es que me haya dado un ataque de bilingüismo, que cualquier día me dará, sino que el film que traigo hoy pasó tan desapercibido por el mundo que no tiene ni un título adaptado al castellano. Es uno de esos títulos de bajísimo presupuesto que estrenó Columbia en 1953 con una femme fatale al frente. Una obra que podría seguir en el exilio durante unas cuantas décadas más si no fuera por esos héroes anónimos del siglo XXI, los subtituladores “por amor al arte” que nos ponen la película lista para degustar.

 

Hugo Haas era un actor secundario que normalmente encarnaba a villanos. En “One girl’s confession” (1953) participa como director, productor, guionista y actor. La dudosa calidad del film y la modestia en su puesta en escena hace que se gane el apodo de “el Ed Wood extranjero”.

 

Mary Adams (Cleo Moore) es camarera en un bar en el puerto. Trabaja para un anciano que aparte de tratarla con bastante poco respeto estafó a su padre años atrás y le llevó a la ruina. Un día Mary harta de aguantar abusos decide robarle una suma de dinero que él no había lícitamente. Cuando la policía viene a investigar ella confiesa el delito pero no el lugar donde escondió el dinero. Una vez cumplida su condena volverá a trabajar en un bar mientras encuentra el mejor momento para recuperar su dinero.

Pese a tener un buen argumento, la película peca de plana y sencilla. La femme fatale no es tan fatal como nos la pintan, es más bien una mujer en unas circunstancias difíciles, alguien que no sabe qué hacer y no toma las mejores decisiones. La elección de Cleo Moore es un acierto para ganar público, su gran parecido con Marilyn Monroe ayuda a vender la película aunque su interpretación sea más bien discreta u olvidable. Villanos de cartón piedra, anciano protestón y cascarrabias o gánster de medio pelo, jugador y mujeriego, estos personajes son tan poco atractivos que el film se puede ver sin que sea una experiencia que nos vaya a cambiar. Entretiene y a otra cosa.

El mote del “Ed Wood extranjero” puede que ser algo excesivo, la película es muy pobre a nivel de decorados pero aún así no es un festival de despropósitos, es modesta pero no pretende ser lo que no es. Quiere ser cine negro pero es tan ligero que puede decirse que también roza el drama ligero o incluso el romance, pero sin llegar a calar en ningún género.

 

Para todos los que les guste evadirse con el cine casi a diario, aquí tienen un título posiblemente desconocido que puede ser útil para esos días indecisos que no sabemos ni qué hacer ni qué ver y que no queremos desgastar neuronas en algo interesante o de gran calidad. Una de esas películas que siempre viene bien tener en la recámara, donde el quedarnos dormidos no será un trauma.