Clasicosis

Cine clásico: ‘Sin remisión’ se ahoga al individuo.

- Feliz Navidad Marie, ¿por qué no estás cantando?

- Déme una buena razón para hacerlo.

Ficha: Sin remisión

Hoy hablaremos de un tema prácticamente olvidado en el cine y más especialmente en el de la primera mitad del siglo XX, las cárceles de mujeres. Los que pasáis por aquí a menudo sabéis de mi atracción hacia las películas donde se muestran personajes femeninos fuertes, bien escritos y nunca vistos antes. Esta película es un ejemplo perfecto, un soplo de aire fresco para quien quiera ver cine clásico diferente, arriesgado y sin complejos.

La cárcel siempre ha sido territorio de hombres. El director John Cromwell por primera vez presenta una película desarrollada completamente en una cárcel. Hasta entonces films como “Ladies they talk about” (1933) con Barbara Stanwyck o la cinta muda de Cecil B. DeMille “El homicida” (Manslaughter, 1922) tienen tramas fuera de prisión y tensión romántica. Este título rompe el hielo para que aparezcan nuevas historias como la mexicana “Cárcel de mujeres” (1951), la argentina “Deshonra” (1952) o la estadounidense “¡Quiero vivir!” (I want to live, 1958).

“Sin remisión” (Caged, 1950) consigue ser un film sólido, de los que van apretando el nudo en la garganta por momentos. Muestra con realismo la realidad de la época y no se ciñe a tópicos y, además, aprovecha para denunciar una situación social a la que nadie le estaba prestando atención.

 

Marie Allen (Eleanor Parker) es prácticamente una niña de 19 años ingenua e insegura. Marie carga con la condena de cómplice de un atraco perpetrado por su marido, quien acaba falleciendo en el mismo. De repente, ella se encuentra viuda, encarcelada y muy pronto será consciente de que está embarazada, y nadie puede criar a sus hijos en la cárcel. Tendrá que mantenerse firme en su postura de no ceder ante ninguna reclusa que le facilite la vida en prisión a cambio de favores en el exterior y además lidiar con una de las celadoras (Hope Emerson) que tiene montada su propia ley entre rejas. La celadora Evelyn Harper es cruel, despiadada y sin un ápice de sensibilidad hacia las reas, a quienes les hará la vida imposible hasta que le bailen el agua o les saque algún beneficio. Frenar todo este ambiente de corrupción y violencia será el principal objetivo de la directora de la prisión (Agnes Moorehead), pero sin presupuesto ni apoyo social lo tendrá realmente complicado.

Si hay algo maravilloso en el film es la actuación de Eleanor Parker. Esta actriz era una cara conocida de Hollywood, participó en infinidad de títulos aunque en su mayoría como acompañante femenina. En esta ocasión su papel protagonista le debió haber valido el Oscar al que fue nominada. Su retrato y la evolución de esta joven y frágil mujer que con cada golpe que recibe se va haciendo más fuerte, cínica, o desencantada con el mundo es absolutamente brillante y conmovedor. También obtuvo una nominación Hope Emerson por su desalmada celadora. A día de hoy hay cierta gesticulación o andares que nos pueden parecer casi una caricatura cómica, pero en general su actuación consigue convencer. El mayor problema que le veo a este personaje no es tanto culpa de Emerson como de guion, demonizar a una trabajadora para así poder darle un aura de mártires a las presas es un poco ir a lo fácil.

En aspectos técnicos la película está igual de bien cuidada que el guion o las interpretaciones. La música de Max Steiner ayuda de forma más que efectiva a esa sensación de claustrofobia que va aumentando en el film. La fotografía de Carl Guthrie está más que cuidada, es una maravilla que ayuda a darle a la película la crudeza y realismo necesaria.

 

La guinda del pastel es el riesgo que corre John Cromwell al darle al film un espíritu de protesta y llamada de atención sobre el sistema carcelario, injusto en muchas ocasiones. Podría haber pasado por el film sin la pretensión de mover conciencias o hurgar en ciertas heridas que si el Hollywood actual no quiere mirar, menos aún el de hace 60 años. Ese punto de valentía es que hace que esta película pase de ser una más a un film que te encantaría reivindicar, que es básicamente lo que yo acabo de hacer yo.