Clasicosis

Cine clásico: ‘Siete novias para siete hermanos’ brutos y salvajes.

- ¿Vivís por aquí cerca?

- Cerca no, aquí.

Ficha: Siete novias para siete hermanos.

A día de hoy, parece difícil creer las dificultades con las que se encontró esta película durante su rodaje, pero sí, “Siete novias para siete hermanos” (Seven brides for seven Brothers, 1954) tuvo un camino más que complicado para ver la luz. La principal razón fue que su productora, Metro-Goldwyn-Mayer, tenía ese año entre manos el rodaje de otro musical, “Brigadoon” (id, 1954) con dos pesos pesados del género, Gene Kelly y Vincente Minnelli, con lo que no tenía dinero suficiente para ambas películas, así que se decantaron por apoyar con fuerza a Minnelli y dar poco presupuesto a Donen, ya que no tenían demasiada confianza en esta obra.

Se puede entender este cierto favoritismo, Minnelli era ya un grande del género y se unía además a Gene Kelly, pero Stanley Donen no era manco, de hecho, un par de años antes había filmado “Cantando bajo la lluvia” (Singing in the rain, 1952), en mi opinión, el mejor musical de esta época por no decir de la historia del cine.

Si ya partían con poco presupuesto, hubo que enfrentarse a otra decisión que fue rodar o no en exteriores, con lo que económicamente eso supone. Al final se optó por dedicar dinero para contratar a bailarines profesionales y recrear Oregon en platós hollywoodienses. Para mí, esta decisión es todo un acierto, porque en un musical hay que usar la imaginación, si nos lo tomamos en serio nos parecería inconcebible que alguien en vez de pegarse, bailara o al mirar por una ventana empezase a cantar, con lo cual, si tengo que usar un poco más mi imaginación para creerme que eso que hay al fondo es un paisaje natural y no un decorado no me importa en absoluto, siempre y cuando el resto compense estas faltas.

 

La historia trata de Adam Pontipee, un ganadero que baja al pueblo a por provisiones y una esposa. Milly se enamora al instante y se va con él a las montañas, pero cuando llega ve que hay seis hermanos más en la casa donde ella pensaba que iba a ser feliz para siempre. A pesar del enfado inicial, esta pequeña pero incansable mujer decide ponerse manos a la obra y domar a estas siete bestias que no tienen ni modales ni educación, que se lían a golpes a la primera de cambio, pero con buen corazón en unos seres, digamos, socialmente un poco más adaptados. Pero tras tanto esfuerzo, su marido Adam cuenta una historia a sus hermanos sacada de un libro de Plutarco que tirará por tierra todo lo conseguido por Milly y pone a todos en un gran aprieto.

Aunque a primera vista no lo parezca, todo está sutilmente pensado para llevar a cabo el número central y más espectacular del film, cuando bajan al pueblo a ayudar a montar el granero. Todos los hermanos son pelirrojos para que se les pueda diferenciar bien del resto y a cada uno se le asigna un color para que nos sea más fácil identificarlos. Adam no baila en toda la película, el ya está casado, no entra en el juego, pero Benjamin tampoco, el grandullón de la familia queda a parte en esta gran escena ya que montar una coreografía para quince personas (cinco hermanos, cinco mujeres y cinco rivales) ya era un reto suficientemente complicado. Y con la intención de ser una historia un poco verosímil, que nos creamos que son un grupo de leñadores y no de bailarines profesionales, se introducen elementos de su entorno en los diferentes números, por ejemplo, en el que van a montar el granero es más bien una competición de acrobacias sobre tablones de madera o troncos que giran, o la canción en la nieve mientras sierran. Se evitan, de esta forma, los clásicos números de claqué o de danza mucho más profesional típicos de los musicales de la época.

 

Yo ya he perdido la cuenta de cuantas veces habré visto esa película, seguramente más de diez, y es que en mi casa es una debilidad. Es imposible no silbar “Bless your beautiful hide” o tararear “Sobbin’ women” o disfrutar durante más de seis minutos de baile, acrobacias y peleas en este “Barn dance”  que quien quiera volver a ver puede hacerlo pinchando aquí. Supongo que debería decir que se abstenga todo aquel que no soporte los musicales, porque posiblemente este no será el que le haga cambiar de opinión, pero vamos, que todos lo que entren en este grupo si un día por casualidad la pillan aunque sea de reojo que le de una oportunidad, prometo que a nadie le saldrá un sarpullido por internarlo. Y a quien sea un poco más benevolente con este género que la vea que son algo menos de dos horas de entretenimiento puro y duro donde dejarás de pensar en tus problemas y te evadirás pasando un buen rato.