Clasicosis

Cine clásico: ‘Los viajes de Sullivan’ analizando el cine y la pobreza.

- ¿Cómo puedes hablar así en un momento como este, cuando el mundo se está suicidando, cuando en las calles se amontonan los cadáveres, cuando la muerte te acecha en todos los rincones y la gente es sacrificada como un rebaño de ovejas?

- A lo mejor quieren olvidar todo eso.

Ficha: Los viajes de Sullivan

Anoche se entregaron los premios Oscar, pero como lo nuestro no es la actualidad, vamos a viajar algo más de 60 años en el tiempo y hablar de un film que nos hace pensar sobre este arte que tanto nos gusta.

A través de “Los viajes de Sullivan” (Sullivan’s travels, 1941) Preston Sturges nos plantea una pregunta jugosa que tendrá que al espectador buscando una respuesta durante el tiempo que dura el film, incluso unas cuantas horas después. La cuestión a debate es ¿el cine como entretenimiento o el cine como medio didáctico y muestra de la realidad social del momento?

 

John L. Sullivan ( Joel McCrea ) es un famoso director de Hollywood que tras varias comedias de éxito quiere probar algo distinto y realizar un film sobre los más desfavorecidos. Como le echan en cara que él no sabe lo que es vivir sin dinero ni medios, Sullivan decide viajar de incógnito y sin recursos para probar cómo es esa realidad. A cada intento Sullivan acaba siempre irremediablemente volviendo a Hollywood pero en uno de esos retornos conoce a una aspirante a actriz (Veronica Lake) quien querrá unirse a su viaje.

El film comienza con toda una declaración de intenciones. Dedica la película a todos aquellos que nos han hecho reír en cualquier época y en cualquier país, payasos, bufones, etc. La grandeza de esta película reside únicamente en Preston Sturges quien dirige y sobretodo escribe el guion de la que puede ser la mejor película de su carrera. Los personajes no son especialmente carismáticos, pero lo importante no son ellos sino el mensaje que envuelve al film.

Joel McCrea nunca ha sido un actor que me guste especialmente, pero aquí hago una excepción. Su poca expresividad o carisma aquí le sienta bien. “Sulli” es un hombre honesto, bastante ingenuo que no se plantea su experimento pueda ser una falta de respeto para todos aquellos que viven en la pobreza. Lo que si reconozco es su magnífica química con Veronica Lake, cuyo personaje nos encandila desde el primer minuto y que rompe con la imagen de femme fatale a la que esta actriz nos tenía acostumbrados.

No se puede decir que estemos ante una comedia ni romántica, ni inteligente, ni alocada, ni dramática, es un compendio de todos estos estilos y ninguno en concreto. El comienzo es un brillante reflejo y crítica a la visión del cine como negocio, continúa transformándose en comedia romántica y algo caótica hasta convertirse durante varios minutos en un gran drama y en hasta una road movie. Hacer todo esto con coherencia y cohesión es fundamental y ese es el gran logro de Sturges en el film. Todo esto lo adereza sacando nombres a relucir como Lubitsch o Capra y títulos como 'Dejad paso al mañana' (Make way for tomorrow, 1937) con lo que es imposible que no pasemos un rato como mínimo entretenido.

 

No me considero una persona dogmática o intransigente respecto a la pregunta que nos plantea el film. Su hipótesis principal plantea la idea de que la gente en la pantalla grande no quiere ver las miserias que ya sufren en su propia piel a diario y que el cine debe ser una vía de escape. El debate puede ser de lo más amplio y acoger tantas perspectivas como películas existen. Para una consumidora compulsiva de cine como es mi caso, no me podría decantar por un solo género, me puede llegar a tocar el corazón tanto el desgarrador neorrealismo como la más surrealista de las comedias.