Clasicosis

Cine clásico: 'Me enamoré de una bruja' de ojos de gata.

-Magia en Manhattan o Brujería a nuestro alrededor.

-¿Están a nuestro alrededor?

-Apueste la camisa, amigo, a que están a nuestro alrededor.

Ficha: Me enamoré de una bruja.

 

A veces para realizar un buen film no hace falta tener grandes estrellas o, que el encargado en la dirección tenga un gran nombre, en el caso de hoy, no hay uno de los grandes en la dirección, pero si se cuenta con un reparto de lujo, que a cualquier director le gustaría tener en cualquier film. Pero esto no es suficiente para hacer que este sea un buen film, porque para mí gusto falla en su misión como film cómico.

Shep (James Stewart) al mudarse a un nuevo edificio conoce a Gil (Kim Novak), esta se enamora desde el primer instante de él. Ella es una mujer muy misteriosa, que resulta ser una bruja, junto a la tía Queennie (Elsa Lanchester) y Nicky (Jack Lemmon) brujos también, están ocultos en la sociedad. Con sus poderes, Gil logra hacer que Shep se enamore de ella, pese a que él está comprometido.

El film hace aguas por muchas partes, para empezar cuenta con una dirección bastante discreta de Richard Quine, que no sabe aprovechar al 100% de los actores con los que cuenta, sobre todo con los dos grandes como son Stewart y Lemmon. También, para mí opinión, el guión de Danie Taradash y John Van Druten, que tampoco aprovechan todos los factores presentes en la historia, para hacernos reír, ya que, teniendo en cuenta que estamos ante una comedia sobrenatural, los recursos podrían ser ilimitados, porque la magia puede ser la válvula de escape ante cualquier incongruencia de la historia.

Los actores son los únicos que se pueden salvar un poco de la quema, aunque Kim Novak, no sea santo de mi devoción, no queda mal en el papel de bruja deprimida por su vida, y su físico también ayuda a quedar bien fotografiada en el film. Pese a que soy gran amante del trabajo de James Stewart, en esta ocasión no destaca demasiado, su personaje embrujado está genial, pero cuando no, no gusta tanto. Pero él que si está maravilloso es el incombustible Jack Lemmon, que es el único que consiguió arrancarme una sonrisa durante la duración del film.

Para mí ha sido una película bastante vulgar, que no creo que vuelva a ver en mi vida, pese a que no disgusta en ningún momento, pero es bastante irregular, porque no divierte en todo momento. Pese a esto animo a todos a que juzguéis por vosotros mismos, ya que mi opinión no es la definitiva.