Clasicosis

Cine clásico: 'Cena a las ocho' entre enredos y sarcasmo.

“¡No será en serio! ¿Pedirle a esa mujer que venga a mi casa y a ese tipo vulgar y basto? Huele a Oklahoma...”

Ficha: Cena a las ocho

Tras hablar de un apasionante thriller vamos a dar un giro de 180º, soltar nervios y comentar una comedia. Posiblemente el título de esta película no os dice mucho ya que no se encuentra en las listas de las comedias de visión obligatoria, pero si nombro a George Cukor, a Jean Harlow o a Lionel Barrymore seguramente vuestro interés sobre lo que tengo que decir aumente. Y, es que a pesar de ser tan desconocida, “Cena a las ocho” (Dinner at eight, 1933) es una fabulosa comedia que nos hará reir a mandíbula batiente, y eso en mi caso es bastante difícil, entretenerme sí, soltar carcajadas… ya no es tan fácil.

La historia comienza presentándonos a una mujer acelerada hablando con su marido sobre la llegada de un matrimonio de la aristocracia inglesa a Nueva York, y en su honor ella está preparando una cena. A su marido Oliver (Lionel Barrymore) no parece entusiasmarle la idea, de hecho, está más preocupado por sus negocios navales, alguien está comprando acciones de su empresa y no sabe quien es, además de ciertos problemas de salud que trata de obviar. Por otro lado, su hija Paula, cuyo novio también está a punto de llegar a la ciudad, parece tener la mente en otro sitio.

 

 

En pocos minutos hará su aparición Carlotta Vance (Marie Dressler), una actriz ya retirada que, como buena derrochadora, está teniendo problemas fiscales y económicos. Cuando este personaje aparece comienza la gran comedia a la que me estoy refiriendo. Esta mujer no tiene pelos en al lengua, dice lo que le apetece cuando le apetece y a quien le apetece, y eso el espectador lo agradece. En un entorno tan estirado, comedido y falso, Carlotta es necesaria para romper todos los esquemas, sus bazas son el sarcasmo y la batería de caras, gestos, muecas y esos ojos tremendamente expresivos.

La historia da comienzo un par de días antes del evento, con lo que iremos conociendo a los invitados a la cena, gente de la refinada alta sociedad, nuevos ricos, hijas de papá, mujeres frívolas e interesadas, hombres en plena crisis de edad, gente mayor que ya está de vuelta de todo, y cada uno con sus problemas laborales, amorosos, económicos, etc, para luego verles interactuar entre ellos.

 

George Cukor dirige una fenomenal película, pero en su filmografía encontramos títulos como “Historias de Filadelfia” (The Philadelphia Story, 1940), "Luz que agoniza" (Gaslight, 1944) o "My Fair Lady" (id, 1960) por nombrar solo tres, con lo cual, eclipsan y relegan a un segundo plano a muchos otros títulos interesantes, y hasta es lógico. Pero yo rompo una lanza a favor de esta comedia, cuyo reparto está inspiradísimo, que consigue con nota lo que busca, que nos divirtamos y también incluso hasta que nos toquen un poco la fibra. Ese estilo tan teatral característico de Cukor te embauca y te mete en la historia presentándote a los personajes con mucho mimo y mucha sátira.

Yo ya he disfrutado con esta obra… ¡y más de una vez! y solo espero que los que aun no la hayáis visto os lo penséis y los que sí que la habéis visto estéis leyendo esto con una medio sonrisa porque guardáis un buen recuerdo.

 

PD: Dejo el tráiler para quien lo quiera ver.