Clasicosis

Cine clásico: ‘Brigadoon’, la aldea donde no querría acabar.

- Señor Lundie, ¿Sería usted tan amable de explicarles lo que ocurre en Brigadoon? Han oído y visto muchas cosas y están realmente perplejos.

Ficha: Brigadoon

Hasta hace poco me consideraba una gran fan de los musicales, pero últimamente me lo estoy replanteando. Puede que esté teniendo mala suerte a la hora de elegir los títulos o el momento para verlos. Sea cual sea el motivo, hay casos como el de hoy, donde no consigo entender cómo esta película está bien valorada por la crítica y los espectadores cuando a mí me parece soporífera.

En 1954 la MGM produjo dos musicales: “Brigadoon” y “Siete novias para siete hermanos”. A una le dio más presupuesto y apostó más por ella y a la otra le complicó algo más la existencia. Al final David venció a Goliat y ‘Siete novias para siete hermanos' consiguió más premios y, desde mi percepción, pasar a formar parte de nuestra memoria colectiva. Sin embargo, “Brigadoon” ha ido cayendo en el olvido con el paso del tiempo, tan sólo los verdaderos amantes del género saben de su existencia.

 

Tommy Albright (Gene Kelly) y Jeff Douglas (Van Johnson) son dos americanos de viaje por Escocia. Mientras cazaban en un bosque se pierden y encuentran un misterioso pueblo con gente bastante peculiar y costumbres atípicas. Mientras Jeff está deseando marcharse Tommy se enamorará de Fiona Campbell (Cyd Charisse) quien está bastante ocupada preparando la boda de su hermana que será ese mismo día.

El director Vincente Minnelli pudo contar con tres de lo más conocidos y admirados actores de musical. Gene Kelly vuelve a hacer lo que mejor sabe, que bailar parezca sencillo pero, como actor, yo no suelo conectar con sus personajes. Tiene un abanico bastante limitado de expresiones que utiliza una y otra vez. Cyd Charisse es, en mi opinión, la mujer más elegante de su época, con una delicadeza en sus movimientos y una capacidad para el baile que muy pocas alcanzan. Van Johnson, que desarrolló la mayor parte de su carrera, en esta ocasión tiene pocas ocasiones para lucirse.

Si al comienzo de la entrada he dicho que la película me parece soporífera es principalmente por su partitura. El libreto está repleto de canciones lentas para que los protagonistas se puedan lucir. Las coreografías corales en las que intervienen los habitantes de Brigadoon o la familia de Fiona son poco destacables, algo ya visto antes y sin mucha espectacularidad, y por si alguien lo dudaba, sí, estando en Escocia no podían faltar las gaitas. Respecto al guion, es imposible involucrarse en la historia, la gran mayoría de personajes tienen tan poca personalidad que sentir hacia ellos algún tipo de empatía resulta complicadísimo. La historia es sosa, poco interesante, intenta ser dramática y se olvida de la comedia por completo. La pareja protagonista se mira con ojos de cordero degollado continuamente pero no por eso siento que sea verdad que están enamorados y sufriendo. No transmiten ni un poco de energía, alegría o exaltación por algo, sino que minuto a minuto te van quitando la poca vida que te queda.

Si uno está metido en la película y disfrutando posiblemente pase por alto los detalles del decorado, pero cuando ves el film sin emoción empiezas a fijarte en lo mucho que se nota que todo son interiores o lo ridículo que puede llegar a ser el vestuario. Estos aspectos no los criticaré, obviamente es mucho mejor exteriores reales, pero en la época era lo normal. Además esto es un musical y estas licencias se permiten.

 

Sé que hay mucho adorador de Gene Kelly, yo desde luego no me encuentro entre ellos.  “Cantando bajo la lluvia” me parece uno de los mejores musicales, pero el resto de films donde le he visto no han conseguido convencerme. Minnelli es un gran director clásico, pero en el terreno musical no solemos ser compatibles, exceptuando “Melodías de Broadway” (The Band Wagon, 1953). En este título se unieron ambos y se cumplieron los pronósticos, a mí no me vuelven a pillar, van a pasar muchos años hasta que decida volver a ver otro musical donde sus nombres aparezcan en pantalla. Y si por casualidad algún día estoy por Escocia y me topo con una aldea con este nombre, tened por seguro que saldré corriendo en dirección contraria.