Clasicosis

Cine clásico: ‘La rosa tatuada’ Pasión marcada.

- ¡Madonna Santa! Es el cuerpo de mi marido con la cabeza de un payaso. Un payaso que huele a cabra.

Ficha: La rosa tatuada

Cuando oímos o leemos el nombre de Tennessee Williams, enseguida lo asociamos a títulos como 'La gata sobre el tejado de zinc', 'Un tranvía llamado Deseo' y 'De repente, el último verano'. A veces parece que 'La rosa tatuada' es una de esas obras menores del gran dramaturgo, no tan considerada a pesar de los varios Oscar que se llevó.

El productor Hal Wallis conocía esta obra de Williams, representada en el teatro por Maureen Stapleton, aún siendo una obra que el propio Williams había escrito expresamente para ser interpretada por Anna Magnani, la cual se negó a hacerla en los escenarios de Broadway por culpa de su limitado inglés. Aún así, para Wallis sólo había una actriz capaz de dar vida a Serafina en la película y era Magnani. Así que le dio tiempo para perfeccionar el idioma. Era la actriz italiana más famosa del momento, ya conocida por el público americano por 'Roma, ciudad abierta' y 'Bellíssima', siendo la musa del neorrealismo italiano. 'La rosa tatuada' iba a ser su primera película hablando inglés.


La historia de Williams en 'La rosa tatuada' se centra en una costurera siciliana, inmigrante en Estados Unidos y que vive con su hija adolescente. Está de luto por la muerte de su marido, sufriéndolo de manera muy pasional hasta que un hombre entra en su vida, un camionero muy parecido a su difunto esposo. Serafina es una mujer orgullosa, que intenta sobresalir por encima de la demás mujeres por el devoto amor que siente por su marido, teniendo fe en su amor y afecto. Por desgracia, su marido esconde un secreto de adulterio, el cual choca frontalmente con la ideología moral y de fidelidad de Serafina. Al igual que en otras obras de Williams como 'La gata sobre el tejado de zinc' y 'De repente, el último verano', Serafina se obsesiona con la muerte de su marido de manera casi enfermiza. Se enfatiza su rudeza ante esa pérdida, la soberbia de esa mujer que desafía a quien discuta la integridad moral de su fallecido marido. Se encierra en sí misma y descarga sus iras contra su adolescente hija. Magnani es el corazón y alma de la película, se hace difícil ver a nadie más en ese papel. Sus cambios de registro pasando de la tristeza y a cierta alegría, contrastado con alteraciones emocionales y arranques pasionales hacen que la interpretación de Magnani sea perfecta para lo que es su personaje.

 

La primera parte de la película transcurre en un relato mórbido y sombrío sobre una mujer que idealiza sobre como fue su marido, ajena a la infidelidad que él cometió. Magnani es todo dolor. Pero la segunda parte, justo cuando Lancaster aparece como un camionero excéntricamente alegre y algo estúpido, es cuando Magnani empieza a mostrar sus atractivos. Los estilos de actuación de Lancaster y Magnani son totalmente distintos y ese choque es lo que le da una fuerza terrible a toda la película. Las escenas entre ambos son maravillosas, de una naturaleza teatral asombrosa, siendo una película que está ambientada en un solo período de 24 horas tres años más tarde la muerte del marido.

Daniel Mann, quien ya había dirigido brillantemente a Burt Lancaster en 'Vuelve pequeña Sheba', mantiene la casi totalidad de la acción dentro de la estrecha y cerrada casa de Serafina, con sus ventanas cerradas y esa falta de luz solar y de aire fresco. Esa sensación opresiva está muy bien remarcada por la excepcional fotografía de James Wong Howe. Solamente se 'abre' en un par de ocasiones de ese minimundo que es esa casa. Por otra parte, la subtrama entre la hija adolescente de Serafina y el marinero es como un contraste entre el amor maduro de Serafina y el amor juvenil de su hija.

Y es que una vez vista 'La rosa tatuada', es innegable el poder y la pasión de Magnani de una mujer que despierta de su ilusa vida. Un relato sincero, con dos grandes actuaciones. Vale la pena verla.