Clasicosis

Cine clásico: ‘Vive como quieras’ y sé feliz sin molestar a los demás.

- En nuestra casa cada uno hace únicamente lo que quiere.

- ¿En serio? Eso debe ser maravilloso.

Ficha: Vive como quieras

Aún me parece increíble pero esta semana cumpliremos nuestro primer año de vida. Para celebrarlo, tanto mis compañeros, Mr. Kaplan y Javi, como yo, vamos a dedicar una entrada a una película que adoramos y hoy lunes rompo el hielo con uno de mis films favoritos, de hecho, diría que este título es una de mis mayores debilidades. Hay momentos en los que una película puede transformar tu visión del mundo, impactarte, emocionarte y querer traspasar la pantalla, cuando esto ocurre, el cine deja de ser dos horas de entretenimiento para convertirse en mucho más.

Para poneros en antecedentes, diré que soy una persona bastante utópica, pocas veces estoy conforme con el mundo que me rodea. Ver esta película con unos 14 o 15 años, cuando aún me estaba formando la idea de en qué tipo de mundo quería vivir reconozco que me vino de maravilla. Se presentó ante mis ojos una realidad de lo más atractiva, si consigues un entorno donde nadie te juzga y donde puedes intentar ser feliz y sentirte realizado, todo lo demás no importa.

 

“Vive como quieras” (You can’t take it with you, 1938) es una comedia con moraleja con el sello inconfundible de Frank Capra . La historia se centra en Alice ( Jean Arthur ) una secretaria que se enamora de su jefe Tony Kirby (James Stewar). Cuando deciden hacer oficial su relación surgirán los problemas, la familia Kirby no verá con buenos ojos a Alice y muchos menos tras conocer a su familia. Mientras tanto, su abuelo, el señor Vanderhof (Lionel Barrymore) tendrá que lidiar con las presiones de una empresa que quiere comprar su casa, curiosamente, esta empresa la dirige la familia Kirby.

Como la mayoría de historias de Capra, no sólo manda la comedia y el ingenio, hay una serie de valores que imperan en la historia. En este caso el título original lo dice claramente, no te lo puedes llevar contigo, las cosas materiales de poco nos van a servir cuando ya no estemos en este mundo, por eso lo primordial sería dedicar todo nuestros esfuerzos a ser felices y hacer felices a los que nos rodean.

Existen muchísimos más films con un guion más brillante, unas interpretaciones mucho más destacables y una producción excelente, pero sin duda en lo que esta historia gana al resto es en corazón. De ahí que se llevara los dos Oscars más deseados, película y director. Incluso podemos ver alguna escena que inevitablemente nos recordará a  “Qué bello es vivir” (It’s a wonderful life, 1946), posiblemente el título mejor valorado del director.

 

Estamos hablando de una de esas películas donde no importa el final, lo verdaderamente importante es el viaje. La familia Sycamore enamora con su inofensiva locura, su apoyo incondicional los unos con los otros, la ilusión que tienen por lo que hacen y por cómo disfrutan de la vida. Un film en el que si te sumerges en su dinámica y entras en el juego de imaginarte en una vida así disfrutarás de un rato maravilloso. No creo que todo el mundo acabe tan marcado como yo y lo entiendo, pero me cuesta imaginar a alguien que lo pase mal viendo esta película.