Clasicosis

Cine clásico: 'Con faldas y a lo loco' Una comedia eterna.

-Bueno, nadie es perfecto.

Ficha: Con faldas y a lo loco.

 

En esta semana santa, para las personas no creyentes, como yo, en vez de acudir a las películas típicas de estas fechas, yo prefiero hacer caso a Fernando Trueba, a esa famosa frase que nos regaló al recibir el Oscar, "quisiera creer en Dios para darle las gracias, pero solo creo en Billy Wilder, gracias Mr. Wilder". Pues así será, en esta semana donde hay personas que creen más de la cuenta, nosotros los clasiqueros nos inclinamos ante uno de nuestros dioses, y contemplamos una de sus obras cumbres.

En plena ley seca, Jerry y Joe (Jack Lemmon y Tony Curtis) dos músicos del montón, presencia un ajuste de cuentas de la mafia, comandada por 'Mocasines' Colombo (George Raft). Sin encontrar trabajo, sin blanca y perseguidos por la mafia,  deciden disfrazarse de mujeres y enrolarse en una banda femenina para escapar tres semanas a Florida. Allí tendrán que actuar como señoritas, y conocerán a 'Sugar' Kane (Marilyn Monroe) y un viejo millonario (Joe E. Brown) con los que compartirán buenos y buenísimos momentos.

Billy Wilder junto a I.A.L. Diamond, uno de sus compañeros con los que consiguió más éxitos, anteriormente lo haría con Charle Brackett, escribieron una de las comedias más grandes de la historia, una de esas que se te quedan grabadas en la memoria, de la que te acuerdas de algunos momentos durante toda tu vida y lo más importante, que te ríes siempre que la ves, sin importar el número de visionados que hayas hecho, o por lo menos es lo que me pasa a mí.

Wilder empezó a dirigir sus propios guiones, porque estaba cansado de que otros directores no los trataran bien, pese a que, para mí opinión, nunca destacara en esta faceta, ya que se limitaba a fotografiar a los actores, sus guiones eran tan geniales que no necesitaban de adornaran con ninguna otra característica de la película. En esta ocasión, la historia tan original, me imagino, para la época, es delirante, el ritmo del film es vertiginoso desde el principio, que nos envuelve en una carcajada constante hasta el final.

Para la realización de todo, el director de origen austriaco, contó con uno de sus actores preferidos, el genial Jack Lemmon, en uno de sus papeles más delirante de su carrera, además formó pareja para este film, con otro actor muy carismático y con mucha simpatía, Tony Curtis. Ambos están inmenso, en los diversos roles que interpretan, aunque siempre dentro del mismo personaje, sus diálogos o discusiones constante son de lo más divertido que hay.

Además se puede ver secundarios de lujo, empezando por Marilyn Monroe, la cual no estoy seguro de encasillarla como secundaria, ya que cada vez que aparece en pantalla, uno no puede evitar mirarla, una de las mujeres más sensuales de Hollywood, desempeña un buen papel, ideal para su apariencia. Pero además está, Joe E. Brown, un veterano actor, que es de lo más divertido del film, y que nos dejó uno de los momentos más divertidos de la historia del cine cómico, todos os imagináis que me refiero al final de la película, una frase que se queda grabada en la memoria de todo cinéfilo.

Así, os dejo una buena recomendación para esta semana santa, da igual que la hayáis visto una o diez mil veces, siempre viene bien ver un film de Billy Wilder, sea cual sea, este es uno de tantos con los que nos hizo reír. Pocos directores-guionistas, lograron mantener un nivel tan alto durante gran parte de su carrera, y saber reunirse, casi siempre, de actores que encajaran tan bien en los papeles que salían de su mente.