Clasicosis

Cine clásico: ‘Ciudad de conquista’. De sueños y ambiciones

-¿No te dije que había un corazón que late en la ciudad?

Ficha: Ciudad de conquista

Durante los años 30, Warner Bros. se prodigó en realizar las denominadas películas de realidad social, que mostraban como era la contemporánea sociedad americana y que mayormente estaba enfatizadas con problemas derivados de la Gran Depresión, sobretodo de gángsters como ‘Hampa Dorada’, 'Los violentos años 20' o 'Ángeles con caras sucias'. New York es posiblemente la ciudad más mostrada en la gran pantalla en la historia del cine y es usada como extraordinario telón de fondo para representar un enfoque realista sobre las ambiciones y sueños de una serie de personas, ínfimas en relación al tremendo tamaño de la ciudad pero enormes y cercanas por la calidad humana que desprenden. Esas ambiciones se centran en tres personas: Danny Kenny como un camionero que se convierte en boxeador, Peggy Nash como una mujer que aspira a ser una bailarina profesional y Eddie Kenny, el hermano de Danny, que aspira a convertirse en un compositor de éxito. Aspiraciones sencillas de gente sencilla que intentan sobrevivir en medio de altibajos emocionales y dificultades que apenas pueden atajar. Es su lucha y conquista de sus sueños, de un permanente contraste entre sus vidas de momentos de éxito y amargura.

Dirigida por Anatole Litvak (un director a reivindicar) de manera muy sobria, cuenta con un reparto bastante bueno, encabezado por James Cagney quien deja atrás sus habituales papeles de mafioso para dar vida a ese camionero humilde que sólo quiere vivir su vida con Peggy aunque sus aspiraciones profesionales sean tan distintas. Cagney, a pesar de ese "cuerpecillo" tan poco lúcido para ser un boxeador, da el tipo bastante bien. Desprense el halo de humildad suficiente, además de un carácter que no se deja avasallar por nadie, un contrapunto casi perfecto al de Ann Sheridan , la cual da vida a una indecisa Peggy. Su corazón se divide entre Danny y su pasión por bailar, a pesar del maltrato recibido por su pareja de baile, un inusual Anthony Quinn . Completa el trío Arthur Kennedy, quien en su primera película interpreta a un compositor muy cercano a la figura que fue George Gershwin , realizando finalmente una composición muy similar al "Rapshody in Blue". Sus composiciones intentan transmitir el espíritu de la ciudad y de los sentimientos que desprende.

 


El reparto se completa con la curiosa aparición de Elia Kazan en uno de sus primeros papeles como actor. Da vida a Googi Zucco, un matón de porte arrogante. El propio Kazan confesó años más tarde que aprendió mucho de Anatole Litvak en el rodaje, sobretodo en la manera de tratar a una estrella como James Cagney. También hay que destacar a  Donald Crisp, que un par de año después recibiría el Oscar por ‘Qué verde era mi valle’. La fotografía corrió a cargo del excepcional James Wong Howe y la dramática banda sonora la compuso Max Steiner, consiguiendo ser inciso en los momentos dramáticos.

Y es que como Danny Kenny dice casi al final de la película: "Estoy hablando de, y a, mi hermano. Él realmente inspiró la música que escucharon esta noche. En la historia de su vida estaba una historia de la gran ciudad, como la sentía yo musicalmente. No, él no es músico. No podría leer ni una sola nota pero en su corazón y alma había una riqueza de música. La música de la ciudad. La música que lo llevó a la gloria, a la conquista, a la tragedia y a la derrota. Pero en esa misma derrota, él conquistó. De todos los hombres que he conocido, quienes han amado y perdido este muchacho mantuvo una gran nobleza que superó por mucho a cualquier conquista." Perfecto epílogo para una estupenda película.