Clasicosis

Cine clásico: ‘Cómo casarse con un millonario’ y echarse a descansar.

- La primera regla de nuestro convenio es que los hombres con los que salgamos usen corbata.

Ficha: Cómo casarse con un millonario

Hoy ya es viernes, y para cerrar la semana laboral os propongo un título ligero y de fácil digestión. Tras varias décadas explotando la screwball más típica Hollywood empezó a proponer otro estilo de dinámicas e historias. En esta ocasión tenemos a tres personajes distintos entre sí que aúnan esfuerzos por un objetivo común.

“Cómo casarse con un millonario” (How to marry a millionaire, 1953) está dirigida por un realizador discreto que pasó bastante desapercibido, Jean Negulesco. Para dar renombre al film tenemos a la entonces principiante Marilyn Monroe y a las ya consagradas Betty Grable y Lauren Bacall padeciendo los que se podría conocer como el síndrome Gollum, mujeres locas por conseguir un anillo.

 

Schatze Page (Lauren Bacall), Pola Debevoise (Marilyn Monroe) y Loco Dempsey (Betty Grable) son tres modelos que deciden vivir juntas e intentar cazar a un millonario con quien casarse. Los intentos y fracasos de estas tres mujeres serán el núcleo del film. Entre uno de los millonarios a quien echar el lazo tenemos a un viudo ganadero de Texas interpretado por el genial William Powell ya en el ocaso de su carrera.

Monroe y Grable tienen unos personajes bastante similares, ambas son ingenuas y enamoradizas que necesitarán de la firmeza y seriedad de Bacall para no desviarse de su objetivo. El humor del film reside especialmente en la interacción de las distintas personalidades. No se producen situaciones disparatadas ni ingeniosas sin embargo la combinación de personajes hace entretenida esta historia. Las interpretaciones pecan de una excesiva teatralidad perdiendo la naturalidad más típica del cine.  Nunnally Johnson fue un gran guionista pero en este film su aportación es acertada aunque poco brillante.

La película no roza ni por asomo el musical, sin embargo comienza con más de cinco minutos de música interpretada por una orquesta que no ayudan a introducirse en la película ya que está completamente descontextualizada. El formato es excesivamente teatral con la mayor parte del film rodado en interiores con planos abiertos que abarcan todo el espacio. Esto se hizo para sacar provecho al Cinemascope que se estaba utilizando por primera vez en la historia del cine durante el rodaje de este film. El vestuario destaca especialmente por estar cuidadosamente asignado. Cada personaje tiene su personalidad y se ve reflejado en su ropa, capta perfectamente el aire sofisticado, moderno y urbanita que estas tres mujeres quieren proyectar.

 

Siento que estoy siendo negativa con esta cinta. Hace tan sólo unos días he visto el film por segunda vez y no le ha sentado demasiado bien aunque siendo justos el film consigue ser bastante ameno durante su hora y media. No es una comedia brillante, a día de hoy hay bromas muy trilladas, como los efectos de la miopía de Marilyn. Sin embargo, al tener tres protagonistas con tramas diferenciadas hace que el tiempo se nos pase rápido. Perfecta para una noche como hoy, donde a los que acabamos la semana al borde del agotamiento nos puede venir como anillo al dedo (y nunca mejor dicho).