Clasicosis

Cine clásico: ‘La parada de los monstruos’ y de los desaprensivos.

- Os reiréis de ellas, os burlaréis de ellas, aunque por un accidente al nacer, vosotros podríais haber sido un de ellos.

Ficha: La parada de los monstruos

 

Hoy traigo un título que me llega al alma. Ahora mismo corro el peligro de ponerme a escribir, envenenarme, que se me nuble el juicio y acabar divagando o hacer un estudio antropológico de la condición humana y que penséis que esto ya no es un blog de cine. Así que voy a intentar centrarme y abordar la película de forma ordenada y clara para que no salgáis corriendo.

 

“La parada de los monstruos” (Freaks, 1932) me fascina por infinidad de razones. Me parece una película arriesgadísima, su historia es diferente y sus personajes son lo nunca visto en una pantalla de cine. Me encanta el mensaje que quiere hacer llegar, pero a la vista está que no lo consiguió, por lo menos no en su momento. Que se diga que esta es una película de terror es vergonzoso, porque de terror propiamente dicho hay solo una escena, pero se le puso la etiqueta de “terror” por sus personajes: enanos, personas con miembros amputados, mujeres barbudas, siamesas, etc.

Antes de comenzar la película se nos explica un poco cómo gente con diferentes discapacidades ha sido tratada a lo largo de los años y cómo ellos habrían creado un código casi sagrado para protegerse los unos a los otros de quienes quiere aprovecharse o burlarse de ellos.

 

Tras esta explicación, que no se a vosotros, pero a mi ya me tenía echando humo por las orejas, pasamos a una sala donde un hombre presenta a un grupo de curiosos lo que van a ver, el producto de una venganza de este grupo de personas. La película trata sobre Hans, maestro de ceremonias de un circo, que vive embobado con Cleopatra, la trapecista. Cleo le sigue la corriente para recibir regalos a cambio, pero aunque Hans no quiere ver lo que está pasando, todos sus compañeros sí que son conscientes de estas artimañas.

Mientras esta historia se desarrolla, también vamos viendo cómo es la vida en este circo. Los problemas de una siamesa con el prometido de su hermana, la atracción entre el payaso y la cuidadora de las focas, la protección y amor casi maternal de la señora Tetrallini hacia los que más déficit cognitivo tienen. Pero si me quedo con algo, son con dos personajes, uno no tiene piernas y usa sus manos para moverse y el otro no tiene ninguna extremidad y se balancea para desplazarse. Cada acción que llevan a cabo estos personajes me parece que es para quitarse el sombrero, es el colmo de la superación personal, para ellos es cotidiano, para mí, que alguien prenda una cerilla y se encienda un pitillo usando solo la boca es algo heroico.

 

En estos detalles es donde está la clave de la película y mi indignación. Si nos paramos a pensar, en el film hay solo dos monstruos, los desaprensivos, intolerantes, codiciosos, insensibles y crueles que intentan aprovecharse del más débil. El resto del equipo nos da una lección de unión, respeto a las diferencias de los demás, apoyo y defensa de los unos a los otros. No hay normas para pertenecer a este grupo, puedes tener alguna discapacidad o no tenerla, serás bien recibido siempre que seas respetuoso. Tod Browning, que a los dieciséis años huyó de su casa y se unió al circo, nos acerca a este mundo de una forma sincera, no son víctimas, ellos se saben defender, pero tampoco son esos monstruos que el imaginario colectivo creó.

Partiendo de la base de que yo soy de las que opina que todos tenemos alguna discapacidad al igual que todos tenemos alguna capacidad más sobresaliente que el resto, me da mucha pena ver el trato que ha sufrido esta obra. Pensar que en un país como Inglaterra la película estuvo prohibida durante treinta años, que fue considerada “demasiado horripilante” simplemente porque una serie de gente diferente aparece en ella me da vergüenza y me parte el alma. Aunque yo también soy la que sufre viendo cómo tratan al monstruo de Frankenstein, por ejemplo. A lo mejor es deformación profesional, pero espero que no haya que estar en el campo de la Educación Especial para poder valorar e indignarse con estas actitudes. Eso sí que me partiría el alma.

 

P.D. La película está llena de curiosidades, si os interesan pasad por su ficha