Clasicosis

Cine clásico: ‘La esclava libre’. Bienvenidos al Sur

- Libertad es una palabra blanca.

Ficha: La esclava libre

Desde 'El nacimiento de una nación', la Guerra Civil Americana ha sido protagonista de bastantes películas. En muchas de ellas, la guerra en sí era un elemento secundario. El mayor ejemplo es la excelente 'Lo que el viento se llevó', donde se narra una épica historia a través de esa fraticida guerra. Debido al éxito de la película, posteriormente se realizaron algunas producciones como 'Jezabel', la más destacable de todas ellas. Después de la Segunda Guerra Mundial y a lo largo de los años 50, donde las películas de color se fueron imponiendo, llegaron películas como 'El árbol de la vida' y 'La esclava libre', melodramas sureños reforzados por el WarnerColor y el Technicolor que de alguna manera intentaban aprovechar el tirón de 'Lo que el viento se llevó' a pesar de tantos años pasados.

En concreto con 'La esclava libre' es más fácil de relacionarla con 'Lo que el viento se llevó' por un actor en concreto: Clark Gable. Fue el inolvidable Rhett Butler y su personaje en la película parece un reciclado del propio Butler con perspectivas distintas eso sí. La película se inicia con la persecución de uno esclavos fugitivos en una plantación de Kentucky. De ella es dueña el Sr. Forrest, que tiene una pequeña hija llamada Amantha. Cuando años después su padre muerte, se descubre un secreto vínculo de su pasado por el cual ella es relegada al esclavismo. Es subastada en un mercado de esclavos y comprada por Hamish Bond, propietario de varias plantaciones y con un enigmático pasado.

 


Raoul Walsh ya venía de dirigir a Clark Gable en 'Los implacables' y 'Un rey para cuatro reinas'. Poco a poco dejaba de ser aquel gran director de los años 40, pero aún mantenía una sobriedad detrás de la cámara digan de mencionar. Clark Gable, en los últimos años de su carrera, está bastante apagado. Su personaje es más complejo emocionalmente aunque su relación con una guapísima pero insípida Yvonne De Carlo es más un tira y afloja sin apenas pasión, a pesar de ese beso bajo la tormenta casi sin venir a cuento. La relación entre ellos, que debía de sustentar la pelicula resulta flojísima. El tratamiento sobre la esclavitud y el racismo resulta muchas veces ambiguo a pesar de intentar ser consecuente con la época. Se cae en demasiados tópicos, obviedades y una subyugación amistosa entre los esclavos negros. Resulta más un lienzo colorista sobre las mansiones del sur, los coroneles sureños, los cantos espirituales de los esclavos, brutales comerciantes de esclavos, villanos de bigotes oscuros y una insinuación de mestizaje que no es creible.

Quien tal vez destaque más sea Sidney Poitier como Rau-Ru, un esclavo negro pero educado por Hamish, con una dualidad moral bien definida pero conflictiva. En lugar de gratitud, está lleno de rabia, resentimiento y odio. La bondad que le demuestran es peor que la crueldad de la esclavitud. La libertad es para él solo un sueño en un mundo dominado por el látigo de los blancos. En definitiva, 'La esclava libre' es como una versión B de 'Lo que el viento se llevó', revestida de forma colorida, eficiente a tramos, con un Gable a vueltas de todo y destilando profundidad sureña de racismo y esclavitud.