Clasicosis

Cine clásico: 'Yo anduve con un zombie'. Terror poético.

- ¿Qué es un zombie?

- Un fantasma, un muerto viviente… y también un coctel.

Ficha: Yo anduve con un zombie

La serie B puede ser un arma de doble filo. En ocasiones puede brindarnos títulos más bastante decentes que con algo más de riesgo podrían haber sido grandes films, o darnos títulos para simplemente pasar el rato y reírnos de los efectos especiales de la época. Jaques Tourneur pertenece al primer grupo. A día de hoy el espectador es mucho menos inocente e impresionable con lo que el tiempo ha hecho que pierda fuerza. A pesar de ello, sus historias consiguen tener una atmósfera de tensión y una calidad técnica que las hacen fabulosas.

Echando la vista atrás he leído la crítica de mi compañero Mr. Kaplan sobre otro gran título del director francés  “La mujer pantera”, y se podría casi aplicar a la perfección a esta película. El estreno de “Yo anduve con un zombie” (I walked with a zombie, 1943) vino precedido del enorme éxito de taquilla de dicho film y hoy en día está considerada una auténtica obra de culto.

 

Betsy Connell (Frances Dee) es una enfermera canadiense que viaja a una isla de Las Antillas para cuidar a una paciente. Jessica es una mujer que extrañamente ha perdido todo tipo de voluntad y funciones cognitivas, lo único que hace es deambular en ocasiones de un lado a otro. En la casa también viven dos hermanastros, Paul Holland (Tom Conway) marido de la enferma y Wesley Rand ( James Ellison), el hermano menor.

El zombie al que se hace referencia en el título no encaja con el concepto actual creado por Hollywood sino el más arraigado a la cultura vudú. El espectador no debe esperar seres en plena descomposición caminando con los brazos rectos hacia delante que contagian al mordernos. Aquí los zombies son personas que se han quedado en un punto intermedio, físicamente vivos aunque psíquicamente muertos y manejados por otras fuerzas. A mi entender el film se podría concebir como esa leyenda urbana que se cuenta en los pueblos pequeños donde una desgracia cae sobre la familia rica y todo tipo de suposiciones y rumores aparecen al respecto.

El film, aunque consigue grandes momentos de tensión (gracias en parte a esa magnífica música de tambores que acecha y marca los latidos del corazón) pierde fuerza en momentos donde se centra más en el drama familiar o en escenas ligeras y hasta cómicas. No obstante, consigue provocar mucha más angustia a través de la sugerencia y no de la exposición directa al misterio.

Técnicamente hay un estupendo juego de luces y una fotografía que le da un gran toque de calidad olvidando en muchos momentos que estamos ante un film de bajo presupuesto. Estéticamente es por momentos una maravilla, J. Roy Hunt juega con las sombras o con los terrenos exóticos y desconocidos con sencillez pero eficacia. Pero si hay un aspecto donde notaremos esta falta de presupuesto será en las actuaciones, que sin ser malas son de lo más discretas.

Los estudios RKO intentaron competir con las películas de terror de la Universal realizando films poco costosos como estos. Sin duda acertaron al elegir a Val Lewton como productor y a Jacques Touneur como director. Siempre y cuando no vayamos buscando un film terror lleno de sangre y vísceras, esta puede ser una magnífica elección de terror clásico para ver.