Clasicosis

Cine clásico: ‘El temible burlón’ cambia de chaqueta pero no se vende.

- ¿Vender las armas? Pero eso no es piratería patrón, eso es comercio.

Ficha: El temible burlón

Viajemos a la infancia. A esa época en la que cualquier palo nos sirve de espada, en la que saltas de cojín en cojín porque el suelo está lleno de cocodrilos o tiburones que te pueden atacar en cualquier momento, esa época en la que cualquier cosa nos sirve para creernos piratas. Dice Burt Lancaster al empezar la película mirando a cámara, “no hagáis preguntas, creed solo lo que veáis… no, creed la mitad de lo que veáis” y eso es lo que vamos a hacer.

Para disfrutar de este tipo de film hay que dejar a un lado toda la cordura y seriedad, y dejarnos llevar por ese sueño infantil de surcar los mares dejando en ridículo a los pomposos e insulsos gobernadores o soldados. Y para conseguir hacernos disfrutar así, pocos mejor que Burt Lancaster, que tira de todo su repertorio circense durante los abordajes o huidas, dando unos saltos donde parece que a él, eso de la ley de la gravedad, no le afecta demasiado.

 

Esta “última aventura” del pirata Rojo (lo siento, pero lo de temible burlón me suena fatal) cuenta como tras el abordaje de un barco de la marina inglesa, ambos capitanes hacen un trato, si el pirata encuentra a un rebelde que tiene en jaque al ejército, ellos a cambio les darán un montón de armas, lo suficiente para tener provisiones de ron durante una buena temporada.

Quien crea que con esto se acaba la trama es que no sabe mucho de piratas, aquí va a haber traiciones, cambios de rumbo, de alianzas, se va a intentar engañar a unos y a otros, ya que un pirata solo se doblega ante la Ley pirata, de todo lo demás mejor no te fíes. Esta película es una buena muestra de todo esto, tiene un ritmo rápido que se mantiene a lo largo de toda su duración, unos hechos van desencadenando otros y consiguen mantenerte enganchado y pegado al sillón casi sin parpadear. Además la música cumple su función perfectamente, nos acompaña durante todo el film poniendo más nervio y tensión a la narración.

 

Yo soy una enamorada de estas películas de aventuras y con estas paso un rato increíble. No tienen el peso y la profundidad de muchos otros títulos, las interpretaciones no son destacables y admirables como las que puede haber en un buen drama. Pero no todo el la vida tiene que aportar algo, hay veces que hay que dejarse llevar y pasar un buen rato sin pensar demasiado y a poder ser olvidarnos pronto de la trama para así poder verla de nuevo sin recordar qué va a pasar.