Clasicosis

Cine clásico: 'Ocho mujeres y un crimen' por resolver con risas.

- Hace diez minutos que nos llamó. El asesino, si es que hay un asesino ya podría estar en Brooklyn, si es que a alguien le apetece ir a Brooklyn.

Ficha: Ocho mujeres y un crimen

Existen películas que nunca sabrías si recomendar o no. Esos títulos que no aportan nada, excepto un rato de dispersión y que es mucho mejor verlo sin ningún tipo de expectativas, a la mínima aspiración uno puede sentirse estafado. Por otro lado, uno se puede acercar al film en el momento adecuado, pasar un buen rato y pensar ¿la recomendarías? has pasado un buen rato, entonces ¿por qué no hacerlo? Todos estos dilemas vienen a mí al plantearme cómo enfocar este artículo sobre "Ocho mujeres y un crimen" (The mad Miss Manton, 1938).

Hace un tiempo repasamos todas las películas de la saga "de los acusados" . Este ciclo, que comenzó en 1934, destapó un nuevo estilo de comedia uniéndola a la resolución de un misterio. Aquí es donde nace esta película cuyo punto fuerte reside en la química que desprenden sus protagonista,  Barbara Stanwyck Henry Fonda.

 

Melsa Manton (Barbara Stanwyck) es una joven de la alta sociedad neoyorquina que descubre un cadáver en la mansión vacía de unos conocidos. Cuando la policía llega ya no está el cadáver y por su fama de peliculera la policía no la cree. Pese a ello, ella y su amigas seguirán investigando y en su camino también se cruzará el periodista Peter Ames (Henry Fonda) quien está convencido de que acabará casándose con Melsa.

Por si la temática no nos recordaba lo suficiente a los films de  Nick y Nora Charles, en el papel del teniente tenemos a Sam Levene , quien encarnó a un personaje idéntico en dos entregas del ciclo ya nombrado. Reconozco que este personaje solía caerme bien, sin embargo, en esta película está bastante sobreactuado perdiendo el encanto de un policía al borde del ataque de nervios. La mejor secundaria es, sin duda, Hattie McDaniel, con un personaje al que se le saca cierto provecho teniendo algún momento simpático.

La intriga sobre la que gira la película no engancha como para tenernos pendientes todo el rato. Tiene picos de interés pero si nos despistamos un rato será bastante sencillo volverse a orientar. Contiene todos los tópicos de las cintas de asesinatos, sorprendernos será bastante complicado aunque con sólo un metraje de hora y veinte minutos, el director, Leigh Jason, consigue un trabajo dinámico y entretenido.

 

En definitiva, lo que hace que este film perdure son sus protagonista principales. Al igual que en la posterior “Las tres noches de Eva” (Lady Eve, 1941), la química entre Barbara Stanwyck y Henry Fonda es perfecta. Además en esta ocasión se le permite a Fonda ser quien persiga a Stanwyck casi desde el primer encuentro, algo poco habitual en las comedias románticas.

Sin ser un film que aporte demasiado, es recomendable para cualquiera que ya haya devorado todas las películas del ciclo “The thin man” y quiera algo ligero y del estilo. Sin embargo, la más floja de ese ciclo sigue siendo mejor que ésta, así que se podría decir que quien aún tenga cuentas pendientes con William Powell y Myrna Loy, no debería acercarse a este título primero.