Clasicosis

Cine clásico: ‘Caravana de mujeres’ contra la adversidad.

- Una de cada tres de ustedes morirá antes de llegar a su valle de California, así que si son listas saldrán por esa puerta, ese es mi mejor consejo, síganlo.

Ficha: Caravana de mujeres

Hay veces que una simple película puede conllevar algo que nunca imaginó. Y ésta es un buen ejemplo. Si a William A. Wellman le dicen que su film, treinta y cinco años más tarde, va a inspirar a un grupo de solteros de un pueblo de Huesca, y que va a conseguir que se formen treinta y tres familias seguro que no se lo cree. Pero así fue como nació la primera de las ya conocidas “Caravanas de mujeres”, eso sí, afortunadamente en 1985 ya existía los vehículos a motor y carreteras y ninguna sufre un viaje tan duro como el de la película.

He de decir que a mí, estos hechos que damos por sentados, nazcan de películas me fascina, cuando descubrí que las chaquetas llamadas rebecas vienen de la famosa “Rebecca” de Hitchcock recuerdo que pensé que era maravilloso que Hitchcock estuviera en nuestro lenguaje aunque no nos demos cuenta. Y con esto pasa un poco lo mismo, mucha gente no sabrá que las caravanas vienen en honor a un film, pero a mí estos guiños me encantan.

 

Ahora yendo al grano, “Caravana de mujeres” (Westward the women, 1951) es un western diferente, se podría decir que es hasta una road movie. Y posiblemente en cualquiera de estos géneros hay títulos mucho mayores, pero es innegable que tiene su encanto. Esta película es la odisea, el viaje a través del desierto hacia la tierra prometida o cualquier otra analogía mitológica, pero sin duda es una clase de historia. A mediados del siglo XIX, antes de la llegada del ferrocarril así era como se formaban los pueblos del centro y el oeste de Estados Unidos, una tanda de valientes se asentaba en un terreno fértil y con el tiempo comenzaba a llegar cada vez más gente en busca de un futuro mejor. Esto se puede ver en este film, en “Caravana de paz” (Wagon Master, 1950) o en, por ejemplo, la serie “Deadwood”.

Buck Wyatt (Robert Taylor) es un experto conductor de caravanas a quien le encargan llevar a ciento cuarenta mujeres de Chicago a California. Buck es machista y dictatorial, rígido e inflexible, pero acabará siendo como ese profesor que te pone las cosas difíciles sin darte tregua, pero cuando va viendo tu evolución no puedo evitar sentirse orgulloso. Irá acompañado de Roy, uno de esos veteranos que se lanzaron a la conquista del oeste e Ito, un japonés que con humor y buenos modales irá poniendo a Buck en su sitio. A pesar de que habrá una docena hombres, las mujeres van a tener que aprender a conducir carretas de caballos y mulas, disparar y prepararse para todo lo que pueda surgir durante el largo viaje. Porque como bien avisa Buck en el camino encontrarán desiertos, lluvias con gotas como piedras, precipicios, calor sofocante, tormentas de arena, huracanes de polvo, escasez de agua, cólera, indios, asfixia, estampidas, accidentes estúpidos, etc. Para sobrevivir a esto hay que tener mucha determinación y fuerza, hay que creer en la vida mejor que te espera en el destino para jugarte la vida a diario.

 

El grupo de mujeres es de lo más diverso, hay jóvenes que tienen que huir de su familia antes de ser repudiadas, mujeres con una reputación dudosa que realmente quieren cambiar, inmigrantes viudas que quieren darle una vida mejor a sus hijos, mujeres que la vida les ha quitado todo lo que tenían y necesitan un nuevo comienzo o mujeres muy válidas para la vida dura del campo donde en el oeste van a encontrar su lugar en el mundo. Esta película es una oda a todas estas mujeres, un homenaje a todas las que superan los obstáculos que se les ponen por delante estoicamente. De todas ellas me quedo con Patience (Hope Emerson), la vida le ha dado palos pero nadie le quita ni un ápice de su fuerza, se convierte en la madre y protectora de todas las chicas y es la única persona que en medio del desierto es capaz de hablar siempre en términos navales, dando un punto de humor muy necesario en el film.

La película se puede ver como una sucesión de acontecimientos, uno tras otro que puede dar la impresión de ser más larga de lo que es, o por el contrario hacerse más corta, ya que se cierra una trama y se abre la siguiente, aunque podemos ir disfrutando de un arco argumental más general y viendo la evolución que todos van sufriendo poco a poco a causa de cada uno de estos acontecimientos. Este es un título perfecto para disfrutar una tarde sin más pretensiones, pero que si nos podemos a indagar vemos que nos ofrece mucho más de lo que a primera vista parece, como buena historia de Frank Capra , que al fin y al cabo es lo que es, aunque no sea el director.

 

P.D.: ¿Alguien sabe cuántas veces pregunta Buck “¿Qué has dicho?” cada vez que Ito murmura algo en japonés? Yo digo que unas veinte.