Clasicosis

Cine clásico: 'Mesas separadas' con historias cruzadas.

- Sabes una cosa, no conozco a nadie que mienta con tanta sinceridad.

Ficha: Mesas separadas

Hace tiempo hablamos de la primera película que decide entrelazar historias que suceden dentro de un mismo espacio, en un mismo momento. Edmund Goulding abrió la puerta a este tipo de films con "Gran Hotel" (Grand Hotel, 1932). Con el paso de las décadas este pequeño género ha ido evolucionando hasta llegar a títulos como el de hoy.

En "Mesas separadas" (Separate tables, 1958) Terence Rattigan, en colaboración con John Gray, adapta al cine su propia obra de teatro. La dirección de Delbert Mann mantiene, quizás en exceso, el estilo teatral. Sin duda lo que marca la diferencia en este film es su reparto, que además de conocer su sobrada calidad está especialmente acertado. David Niven consiguió un Oscar a mejor actor principal con tan sólo 15 minutos en pantalla. Wendy Hiller lo ganó a mejor secundaria a pesar de estar de espaldas durante la mayor parte de su actuación. Deborah Kerr también consiguió una nominación por un pesonaje difícil de olvidar.


En un pequeño hotel inglés conviven huéspedes fijos con otros eventuales. Entre este grupo de gente destacan una anciana madre que vive con su hija Sibyl (Deborah Kerr), el ya retirado capitán Pollock (David Niven) y John Malcolm (Burt Lancaster) escritor enamorado de la dueña del hotel, la señora Cooper (Wendy Hiller).

John recibirá una inesperada visita, su exmujer Ann (Rita Hayworth) aparecerá en el hotel. Rita Hayworth es una actriz a la que normalmente no valoro demasiado por su frialdad a la hora de actuar, en esta ocasión es quizás la mayor sorpresa del film. Su personaje es frío, calculador y provocador pero se puede apreciar un fondo de dolor real. Sus escenas con Burt Lancaster (fantástico, como de costumbre) alcanzan una intensidad difícil de encontrar en un film con tantos personajes y tramas.

El mayor Pollock carga con la otra historia principal de la película. El personaje de David Niven es un hombre mayor, soltero que se ha quedado estancado en sus años como militar. Se dedica a contar batallitas de sus años pasados, aparentar ser culto, educado y refinado pero no engaña a nadie, ni a sí mismo. Niven le da un aire de patetismo que nos produce cierta repulsión y a su vez cierta ternura. Su actuación es una maravilla, de las mejores de su carrera.

La tercera guinda del pastel es Deborah Kerr. Con un personaje bastante secundario en lo a que importancia en la trama se refiere, se transforma en una robaescenas. Un personaje distinto a todo lo que hayamos visto antes en su carrera y distinto a casi cualquier otro que haya pasado por la pantalla grande. Sibyl es un mujer ya adulta pero que vive dominada por su madre, sin un ápice de libertad se ha convertido en una mujer llena de miedos e inseguridades que se reflejan a la perfección en cada uno de sus movimientos.

Descarga algo de tensión con comedia centrada principalmente en una mujer obsesionada con el juego y las apuestas y con una joven pareja de enamorados interpretada por Rod Taylor antes de que Hitchock y sus pájaros anduvieran cerca. El guion consigue puntos de intensidad que hacen de este título una gran película, pequeña y modesta pero de las que calan hondo. Hay veces que con esto es suficiente, no hacen falta alardes técnicos ni historias tremendamente originales, hay ocasiones en lo que lo simple y cercano nos impacta más y este es un ejemplo de ello.