Clasicosis

Cine Clásico: 'Música sobre las alas' de Bing Crosby.

- Con todo el océano Pacífico libre y tengo que toparme con usted.

Ficha: Música sobre las alas.

No hay duda de que el musical dió un salto de calidad cuando por la gran pantalla empezaron a aparecer grandes bailarines como Fred Astaire y Ginger Rogers. Años más tarde, el género evolucionó hacia una espectacularidad inusitada con títulos como "Cantando bajo la lluvia". En los primeros compases del cine sonoro, obviamente, el musical era una de los géneros más populares. Esto no quiere decir que tuvieran una gran calidad o que el paso de los años les haya sentado bien.

"Música sobre las alas" (We're not dressing, 1934) es un film que une a dos estrellas emergentes como Bing Crosby y Carole Lombard . Él aportará la música y ella la comedia. Una pareja que, para mi sorpresa, no funciona del todo mal. También podemos, si afinamos bien la vista, ver a un muy secundario y muy joven  Ray Milland. El realizador de la película es Norman Taurog, director poco conocido y con una carrera discreta bastante unida a la comedia musical.

Doris Worthington (Carole Lombard) es una alocada mujer de clase alta que tiene varios encontronazos con un marinero del barco en que navega. La mala suerte hará que naufraguen en una isla, ahora sin la importancia de las clases sociales el marinero Stephen Jones (Bing Crosby) será quien tome el mando. A estos dos personajes hay que sumarles a los pretendientes de Doris, al camarero y la cantante del bar y varios náufragos más componen el resto del reparto.

A diferencia de los musicales posteriores, y a lo que probablemente estemos más acostumbrados, en este film no hay bailes. Practicamente todo el peso de las actuaciones musicales recae sobre Bing Crosby, sólo hay un par de números cantados por Ethel Merman que le dan un toque de ritmo y gracia al film. Crosby, a quien podríamos considerar un cantante crooner, da al público de la época lo que pedía. En este momento ya era una estrella en la radio a nivel nacional y su salto al cine no hizo más que catapultarlo al firmamento hollywoodiense. Es lógico y acertado pensar que para disfrutar del film uno tiene que ser aficionado a este tipo de música, si esto no ocurre la cinta puede acabar haciéndose algo pesada.

La historia, dejando la música a un lado, consigue ser una simple screwball que con la presencia de Carole Lombard sube un peldaño en interés. La habilidad de Lombard estaba en conseguir retratar a mujeres bastante extremas sin pasarse de rosca y dejando en ellas hasta un cierto encanto, y en esta ocasión lo consigue.

Esta película se puede considerar la adecuación perfecta para los gustos del público de su época. En la actualidad es un título muy menor y que poco puede aportar. A los amantes del género seguro que les supone un rato de entretenimiento, además su metraje roza la hora y cuarto y se hace bastante llevadera. Para quien Bing Crosby le parezca un actor muy limitado y un cantante muy repetitivo (y más cuando interprete el mismo tema una y otra vez) seguramente se vaya con la sensación de que la historia habría sido bastante mejor si Crosby se hubiera callado un poco y dejado hablar más Lombard. Adivinad a qué grupo pertenezco yo.