Clasicosis

Cine clásico: ‘La fiera de mi niña’, la locura de todos.

- He dicho ‘buenos días’ y le he preguntado si quiere un leopardo.

- ¿Leopardo? ¿Y para qué quiero yo un leopardo?

Ficha: La fiera de mi niña

No recuerdo cuando fue la primera vez que vi la película que os traigo hoy y no sé cuántas veces la he visto. Hace unos días wozzeck me pidió, entre otras sugerencias, que escribiera sobre este film y me lancé a ello como una loca. Si hay algo que me recuerda este film es esas noches de verano de pequeña. No conseguía dormir y en La 2, los domingos a eso de las dos de la mañana, emitían cine clásico subtitulado. No sé si es que siempre ponían la misma o es que la casualidad me llevó a encontrarme con “La fiera de mi niña” (Bringing up baby, 1938) en al menos tres o cuatro ocasiones, y sí, siempre me quedé a verla hasta el final.

A lo largo de la historia del cine ha habido miles de comedias, pero solo algunas marcan la diferencia, ésta es una de ellas. Que fuera un fracaso en taquilla puede leerse como una señal de lo revolucionaria que fue, el público no estaba acostumbrado a una comedia que no descansa ni un minuto y donde se conjugan varios estilos de humor.

 

David Huxley (Cary Grant) es un paleontólogo en un punto crucial de su vida, está a punto de casarse, a punto de conseguir el último hueso necesario para completar un brontosaurio y a punto de recibir una donación de un millón de dólares. Él es una persona tímida, metódica, seria y tranquila, hasta que se cruza en su camino Susan Vance ( Katharine Hepburn). Ella es una mujer que no escucha a nadie, persuasiva, acostumbrada a salirse con la suya. Esta mezcla trae consigo una aventura completamente surrealista, hay persecuciones, accidentes, cárcel, cazas, canciones y un leopardo.

El guion no da tregua y Howard Hawks consigue el ritmo necesario para que la historia nunca pare de crecer, no hay un momento de calma, la historia se va trenzando y liándose más hasta el final. Los personajes principales son tan opuestos que consiguen crear una dinámica maravillosa, un tira y afloja que no cesa y nos encanta. Pero los secundarios que les acompañan no tienen desperdicio, consiguen que las escenas en las que no sale ninguno de los protagonistas ni les echemos de menos.

 

Si consideramos una screwball como una comedia alocada donde los personajes actúan de forma completamente diferente a lo que se espera de ellos, donde la locura se contagia o donde las mujeres son las que tiran del personaje masculino, se podría decir que “La fiera de mi niña” es un de los mayores exponentes del género y una de las mejores, a pesar de su título. Hay una costumbre bastante arraigada entre las distribuidoras españolas que consiste en cambiar el título original por completo y poner uno nuevo espantoso y sin conexión con el auténtico, pues este es uno de esos casos. De un posible “Criando a baby” al definitivo “La fiera de mi niña”, ahí es nada.

 

P.D.: Os dejo una versión de “I can’t give you anything but love”, tema que se canturrea a lo largo de toda la película.