Clasicosis

Cine Clásico: “Las dos señoras Carroll” condenadas por amor.

- ¿Desde cuando has querido tú una carabina?

- Desde que conocí al Sr. Carroll.

Ficha: Las dos mujeres Carroll

Hace vergonzosamente demasiado tiempo recibí una petición a través de nuestro grupo en Facebook para escribir sobre este film. Hoy por fin le pondré remedio. Tras haber dejado reposar el film casi un año desde la primera vez que lo vi, esta semana he podido enfrentarme de nuevo a ella sin que el mal recuerdo me empañase el nuevo visionado.

El trailer de “Las dos señoras Carroll” (The two Mrs. Carroll,1947) anunciaba que por fin se unían dos de las estrellas que el público reclamaba, Humphrey Bogart y Barbara Stanwyck. Un intento más de llenar las salas ya que el estreno se retrasó hasta que la popularidad de Bogie se recuperó de unos cuantos batacazos.

Geoffrey Carroll (Humphrey Bogart) es un pintor que conoce y se enamora de Sally (Barbara Stanwyck) durante unas vacaciones en Escocia cuando ella descubre que él está casado y tiene una hija. Ella huye pero cuando Geoffrey se queda viudo se convertirá en la Sra. Carroll. Cuando Cecily Latham (Alexis Smith) aparezca queriendo ser retratada comenzará a ver un lado de su marido que no conocía.

Peter Godfrey, realizador con poco reconocimiento que acabaría dedicándose a la televisión, firma este título. El principal problema con que se topa esta historia se puede analizar desde dos prismas, el experimentado ojo del espectador o la poca sutilidad de Godfrey. En su momento la cinta no sorprendió, en una época de lo más prolífica en lo que a cine negro se refiere, esta película palidece al compararla con la mayoría de sus coetáneas. Godfrey mastica demasiado la historia subestimando la inteligencia de los que estamos al otro lado de la pantalla. El público actual está saturado de series procedimentales policíacas donde entrena sus habilidades para descubrir misterios. Lo más probable es que en los primeros veinte minutos descubramos lo que esta historia nos plantea y sólo nos quede sentarnos a contemplar si estábamos o no en lo cierto.

Humphrey Bogart está muy lejos de sembrar el miedo o inquietud de, por ejemplo, Charles Boyer en “Luz que agoniza”. Conociendo el maravilloso repertorio interpretativo de Barbara Stanwyck, no queda más que apenarse por tener un personaje tan plano. Verles juntos en pantalla es uno de los mayores atractivos del film pese a que éste no nos ofrezca la mejor versión de ambos.

Franz Waxman fue el compositor de entre otras, la banda sonora de “Lo que el viento se llevó” “Un lugar en el Sol”. En esta ocasión se le puede tachar de ser algo excesivo, especialmente al principio. Con los picos de intensidad musical añade varias pistas para facilitar atar cabos.

Sabiendo a lo que atenerse, no todo son malas noticias. El film se destapa en una hora, no vive del misterio a lo largo de sus cien minutos. Intentando ver la película como un entretenimiento con sus defectos, sin demasiadas expectativas, podemos conseguir que esos fallos no nos arruinen el visionado. El film no es muy mejorable y poco descatable, pero los que disfrutamos viendo cine aunque no tenga grandes pretensiones encontraremos aquí un título con el que pasar el rato.