Clasicosis

Cine clásico: ‘Arabesco’ entretenimiento con algo de misterio.

- Perdone, no quería interrumpir su amenaza, si no he terminado a las ocho, ¿qué?

Ficha: Arabesco

Hoy vamos a pasar un buen rato y recrearnos la vista sin hacernos demasiadas preguntas. Esto es lo que “Arabesco” (Arabesque, 1966) nos ofrece. Si no me falla la memoria, es la primera vez que voy a repetir director desde que el blog comenzó, pero alguna vez tenía que ser la primera y que sea Stanley Donen quien se lleve este “honor” no me importa ni un poco.

Donen saltó a la fama gracias a los musicales, luego se pasó por las películas románticas y hacia el ocaso de su carrera se dio a la intriga con toques de comedia. Y de este último estilo es del que hablaremos hoy. Aunque venía de hacer “Charada” (Charade, 1963) uno de sus grandes títulos, hoy me centraré en este film, un tanto menor, pero cuyo resultado es entretenido y recomendable.

 

El profesor David Pollock (Gregory Peck) es un egiptólogo al que le obligan, o mejor dicho, le secuestran para descifrar un importante jeroglífico. Ahí es donde conoce a la novia de quien le ha contratado, Jazmine Azir (Sofía Loren). Desde el primer encuentro ella le advierte de los peligros que corre y deciden huir juntos. Hay a más de uno interesado en el jeroglífico y Pollock no sabrá de quien fiarse y mejor, porque no se podrá fiar de nadie.

Con esta trama la película mezcla la intriga, la comedia, el estilo James Bond con el Hitchcock de “Con la muerte en los talones” (North by Northwest, 1959), la música de Henry Mancini, una buena fotografía, giros de guión hasta la saciedad y una química entre los protagonistas que consiguen que estos cien minutos se pasen volando. El punto negativo se lo lleva la caracterización de los secundarios, Sofía Loren sí que pasa por árabe, pero el resto están peor pintados que el rey mago Baltasar en las cabalgatas navideñas de mi infancia. Este detalle hace que pierdas seriedad a la hora de ver el film, pero eso no es importante, quizás hasta sea bueno, si no nos tomamos la película en serio posiblemente pasemos un rato mejor del que esperamos.

El papel protagonista estaba pensado para Cary Grant, que le venía como un guante, pero el actor había decidido dejar el cine y Gregory Peck se acabó llevando el gato al agua. Lo hace realmente bien, gracias a que encuentra el equilibrio entre el sarcasmo, para entretenernos y la seriedad para que no sea todo un espectáculo absurdo. Sofía Loren, por su parte, nos vuelve locos, no sabemos de qué palo va, pero a su vez esto nos encanta.

 

Como decía al principio, con esta película vamos a recrearnos la vista, ya sea por Gregory Peck, por Sofía Loren o por los dos, ambos están guapos, seductores y atractivos a más no poder, aunque cada uno en su estilo. La frase que se incluye en el póster “Ultra-mod, ultra-mad, ultra-mystery” quizás sea un poco excesiva, porque misteriosa es, pero en su justa medida, al igual que loca, “ultra-mod” leído como “ultra de moda” quizás sea lo único que se salve, aunque claro, hay que vender, que todos tenemos que pagar facturas.