Clasicosis

Cine Clásico: 'Amanecer' y reencontrarse con la vida.

"Desde cualquier sitio donde salga y se ponga el sol, en la agitada ciudad o bajo el cielo abierto de la granja, la vida es básicamente igual: a veces dulce, a veces amarga."

Ficha: Amanecer.

Parece increíble que desde 1927 no hayan parecido cientos de títulos inspiradores que puedan hacer algo de sombra a la película de la que hablaremos hoy. "El cantor del jazz" (The jazz singer, 1927) se estrenó tan sólo un mes después con lo que la marea del cine sonoro la dejó relegada a un segundo plano. El fervor cinéfilo hacia las listas y rankings de películas suelen verse como una competición entre títulos. Sin embargo, su mejor función es la de rescatar y reivindicar cintas que el paso de los años las habían relegado sólo para los cinéfilos cazatesoros.

"Amanecer" (Sunset: a song of two humans, 1927) es el primer film estadounidense de uno de los genios del expresionismo alemán , F. W. Murnau. El director quiso dejar claro el carácter universal de esta historia añadiéndole al título en inglés ese "a song of two humans" (una canción de dos humanos). Observando la frase que encabeza esta entrada y con la que empieza la película, no hay duda de que estamos ante una historia que no entiende de razas, clases, culturas o religiones.

Me he propuesto no comentar la trama. No es un secretismo por miedo a spoilers, es simplemente porque no importa lo más mínimo lo que nos cuentan, lo verdaderamente importante es lo que nos hace sentir. La historia de este matrimonio sin nombre, encarnado por Janet Gaynor y George O'Brien, pasa por una serie de vicisitudes que bien podían ser otras. El film concentra en algo más de un día los mil y un estados por los que una persona puede pasar.

Resulta increíble pensar que Janet Gaynor tenía tan sólo 21 años cuando interpretó a esta mujer. Su personaje está lleno de matices. Tiene una mirada ingenua y temerosa que adapta a las circunstancias, por momentos enamorada, por momentos destrozada. George O'Brien es un hombre atormentado por sus decisiones que acabará tocando fondo. Ver caer las lágrimas por su rostro es un hecho tan poco común en el cine que resulta tremendamente conmovedor. Ambos personajes se alejan del tópico al que el fine mudo nos tenía acostumbrados. Anteriormente habíamos hablado de lo fácil que era ver las bases de ciertos géneros en el cine mudo, en esta ocasión se traspasan los géneros y se convierte en una cinta única.

Murnau da un recital de las técnicas de filmación de la época. Juega de forma onírica con la superposición de imágenes. Tiene una fotografía muy cuidada con una estética mucho más realista que en sus films de corte expresionista, aunque no por ello es menos atractiva. Hay planos, localizaciones y escenas visualmente preciosas. Si a todo esto le añadimos un montaje muy dinámico y el poco uso de cortinillas con texto, el film se nos pasará en sus suspiro.

Si hay algo que este amanecer proporciona son las ganas de salir a la calle y vivir. Considero el film como un auténtico regalo para los cinéfilos. Para esos que, fascinados por la pantalla, buscamos ese algo más que sólo algunas películas nos ofrecen. Desprende una vitalidad honesta, en la vida hay momentos felices, amargos, esperanzadores, dramáticos o desgarradores y hay que vivirlos, todos. Sobra decirlo, pero cuando un film nos hacer sentir de esta manera, estamos ante una absoluta obra maestra.