Clasicosis

Cine Clásico: 'El albergue de la sexta felicidad' Basada en hechos reales.

-Leí toda la estantería sobre China, y voy por la mitad de la otra.

-¿No pensaste que podías pedirme permiso para tomar prestados los libros?

-Tenía miedo de que dijera que no, y necesito leerlos. Voy a ir a China y necesito aprender todo lo que pueda sobre ella.

Ficha: El albergue de la sexta felicidad.

No tuve suficiente cine ayer, escribiendo sobre una película de más de tres horas de duración, que hoy lo hago de otra, con un metraje menor, tan solo dos horas y media, traigo un drama basado en una historia real, sobre una mujer inglesa, que sentía con mucha fuerza que su destino estaba a miles de kilómetros de donde vivía, y luchó para conseguir hacerse camino hacía él.

Gladys Aylward (Ingrid Bergman) es una londinense y lo que más desea es poder ir a China para ayudar en trabajos humanitarios, quiere ser misionera allí. Tras serle negado su deseo, decidirá hacerlo todo por su cuenta, trabajar y ahorrar poco a poco hasta tener todo el dinero necesario para un billete en un transiberiano. Una vez allí, aprenderá y luchará todo lo posible para hacerse con la confianza del pueblo. Uno de los mayores logros de Gladys fue, cuando estalló la guerra con Japón, guiar a un centenar de niños por las montañas para ponerlos a salvo.

'El albergue de la sexta felicidad' (The Inn of the Sixth Happiness, 1958) fue dirigida por Mark Robson, director que pasó desapercibido durante su carrera, pero que por este film obtuvo una nominación a los Oscar. No entiendo por qué razón fue nominado, no veo que su trabajo destaque mucho en la cinta. Lo que sustenta y emociona de la película es su historia, ver como una señorita que no tiene nada en la vida, busca dar todo lo que posee a los demás. Ver los actos de superación de una mujer en una sociedad altamente machista, y observar como se hace un hueco en ella, teniendo responsabilidades importantes. La única dificultad que puede tener el trabajo de Robson, fue dirigir en ambientes incómodos para el equipo, es decir, en campo abierto o montañas. Esto último hace que la fotografía de Freddie Young, sea preciosa, podemos ver una serie de paisajes hermosos, mientras vemos el sufrimiento de las personas que los están atravesando.

La batuta del film la lleva, sin duda, Ingrid Bergman, ella es el nombre de la película, y tal como nos tiene acostumbrado nos deleita con una gran interpretación, desbordando siempre bondad y comprensión, su personaje conduce a una región del norte de China, hacía el progreso, siendo capaz de olvidar su mensaje de transmitir la palabra de Dios, por el beneficio de las personas que la rodean. Un personaje que para mi opinión sobra y consigo la historia de amor, es el soldado mestizo interpretado por Curd Jürgens, con todo lo que sucede en el film, dicha historia amorosa esta fuera de lugar, es más importante todo lo que rodean a ambos personajes que su flechazo. Junto a la actriz protagonista, otro actor que destaca más, es el veterano Robert Donat, quien interpreta al Mandarín de Yang Cheng. Fue su última película, murió mientras se terminaba de rodar esta, y nos ofrece un buen trabajo interpretando a un hombre sabio, comprensivo pero duro y cruel cuando tiene que serlo.

 

 

El film no nos ofrece nada más que entrenamiento y el conocer a una figura, que para mí, era desconocida, poder ver interpretado el trabajo de una mujer fuerte y buena de corazón, o por lo menos así nos la enseñan en el film. Pese a su extensa duración, no me cansó en ningún momento, ya que, la historia de amor, que quizás sea lo que menos llama la atención, no se desarrolla mucho en la película, por lo demás, creo que es un buen film, nada más.