Clasicosis

Cine clásico: “El halcón maltés” nunca viaja tranquilo.

- ¿Qué pájaro es ese halcón del que todo el mundo quiere apoderarse a toda costa?

Ficha: El halcón maltés

Es curioso que en solo diez años haya tres versiones cinematográficas de la misma historia, y más curioso es que sea la última, dirigida por un director novel, la que ha pasado a la historia. Pues eso es lo que vamos a intentar hoy, indagar en “El halcón maltés” (John Huston, 1941) y descubrir qué es lo que hace a esta película un clásico. Además,  hace ya tiempo que no hablábamos de cine negro.

Ya vimos cómo Sidney Lumet comenzó su carrera por todo lo grande, pero John Huston se podría decir que comenzó un género, un género que dio sus mejores títulos en los siguientes veinte años. El cine negro comienza aquí y de forma espectacular.

 

Sam Spade (Humphrey Bogart) y su socio Miles Archer (Jerome Cowan) son dos detectives privados que reciben en su oficina a Ruth Wonderly (Mary Astor), una mujer que busca a su hermana quien habría huido de casa con un playboy inglés. En cuanto empieza la investigación Miles es asesinado y al vividor que buscaba también. A su vez Spade tiene a la policía encima sospechando de él, a la viuda de su compañero montándole escenas, a una clienta de quien no sabe si fiarse y a una serie de personajes que desfilan por su despacho sin entender qué buscan.

Si hay algo que decir a quien no la haya visto es que presten atención. El primer tramo de la película es un ir y venir de personajes y acontecimientos. A Sam Spade le surgen problemas por varios frentes y ni nosotros ni él sabemos aún a qué se está enfrentando exactamente. El ritmo de la película es rápido, está llena de conversaciones ingeniosas y situaciones imprevisibles y hasta tramposas. El guion es una gozada, entremezcla amenazas con charlas ligeras, muestras de admiración y todo envuelto en un clima de tensión continuo. Pero nada de esto serviría sin el reparto que completa el film, todos se adaptaron a su personaje a la perfección, aunque por su puesto hay uno a quien hay que destacar.

Aun no había hablado de Humphrey Bogart en el blog y ya iba siendo hora. Bogart realiza un trabajo impresionante. Dota a su personaje de una confianza y seguridad en sí mismo que le convierte en un imán para todos los espectadores. El personaje de Sam Spade es carismático, adulador, inteligente, astuto, con una mente brillantemente rápida y sin miedo, le pueden apuntar con un arma y tanto soltar un derechazo como echarse a reír, en fin, un caramelo para un actor como Bogart.

 

La película se puede ver más como una sucesión de acontecimientos que van precipitando la trama principal más que como una historia llena de giros de guion como muchos otros films del género noir. La maravillosa actuación de Bogart y el gran trabajo detrás de la cámara de Huston tanto en la dirección como de guionista consiguen que esta película y el material del halcón maltés sean lo mismo, ambas están hechas de la materia con la que se hacen los sueños.