Clasicosis

Cine Clásico: 'Voces de muerte', tensión al teléfono.

- Las líneas han debido cruzarse y he estado escuchando una cosa espantosa. ¡Un asesinato!

Ficha: Voces de muerte (Perdón, número equivocado).

Hace algo más de un año, cuando este blog (y yo) estábamos aún en pañales, dediqué una entrada a una actriz excepcional: Barbara Stanwyck. Si os fijáis en los comentarios, nuestro ahora compañero Javi me decía que me apuntase este título, "una gran joya no muy conocida" decía. Bien, pues yo hice mis deberes, hace ya meses que la vi pero hoy voy a aprovechar para darle la razón.

"Voces de muerte" (Sorry, wrong number, 1948) es, en efecto, un film desconocido de un también injustamente desconocido director, Anatole Litvak. Este "desconocido" firmó también en 1948 su obra más célebre, "Nido de víboras" (The snake pit) y colocó a las dos protagonistas de estos films entre las nominadas a mejor actriz en los Oscars de ese año. Ninguna ganó pero sus trabajos, y ambos films, son sencillamente magníficos.

Leona (Barbara Stanwyck) es una mujer inválida que mientras intenta contactar con su marido Henry (Burt Lancaster) escucha cómo dos personas planean el asesinato de un mujer. Este cruce de líneas dejará atónita a Leona. Estando sola en casa y sin poder moverse de la cama, intentará con tan sólo un teléfono investigar y ayudar a esa vida que corre peligro.

Se podría decir que estamos ante un gran film noir, pero sin duda, lo que estamos es ante un impresionante thriller. Agobiante, claustrofóbico, nuestro sistema nervioso va a sufrir, y mucho. Se desarrolla practicamente en tiempo real. Hay casi el mismo tiempo para resolver el misterio que de metraje. Litvak va directo al grano, no da respiro al espectador. En el segundo minuto del film ya estamos presenciando el cruce de líneas y nos metemos de lleno en la historia.

Barbara Stanwyck, como era habitual, está espléndida. El film sale de la habitación a través de flashbacks principalmente, pero cada segundo que pasamos con ella en ese dormitorio la angustia aumenta. A pesar de los muchos personajes que pasan por la pantalla, Leona es el centro de la historia y sin una interpretación tan potente el film no tendría tanta fuerza. Stanwyck se desdobla en dos personajes, la Leona de los flashbacks años atrás y la del momento actual, una mujer muy distinta. En ambas versiones conseguimos ver a ese mismo personaje transformándose. Es, simplemente, una actuación soberbia.

Curiosamente el guion corre a cargo de una mujer, Lucille Fletcher, quien ya había hecho famosa esta historia en la radio. La trama avanza a contrarreloj aumentando en tensión pero sin perder cohesión interna. La tensión aumenta no sólo porque se acerca la hora sino porque los descubrimientos de Leona cada vez son más interesantes. Tanto Fletcher como Litvak diseñan los saltos al pasado de forma clara y siempre sacandoles provecho para la trama.

El director de fotografía, Sol Polito en su penúltimo trabajo, ayuda a crear una buena atmósfera aunque no es trabajo especialmente destacable. Sin embargo, quien termina de redondear el film con una partitura excepcional es Franz Waxman. Conocido por introducir las bandas sonoras sinfónicas, en esta película consigue el tono para que la fuerza de esta música termine de poner al público al borde de un ataque.

En muchas ocasiones al hablar de films de terror clásico decimos que, a día de hoy, el terror ha desaparecido. Pues bien, podemos decir que lo hemos encontrado en esta cinta, un terror real que te eriza el vello y no te permite estar quieto en el asiento. Una estupenda recomendación a la que yo afortunadamente hice caso y a la que espero que alguien también se lo haga.