Clasicosis

Cine clásico: ‘El castillo de los misterios’ de pacotilla.

- En esta casa pasan cosas raras y me gustaría seguir viviendo.

Ficha: El castillo de los misterios

¿Qué pasa si unimos en una misma película a Bela Lugosi, Boris Karloff y Peter Lorre? Esto que puede parecer el comienzo de un chiste no lo es, es más bien una auténtica broma pesada. Los que seáis un poco asiduos a este blog sabréis que soy una persona más bien benevolente. No suelo despotricar demasiado, intento ponerme en situación, ver en qué año y situación se rodó un film e intentar ser comprensiva con sus carencias, aunque posiblemente todavía no había escogido una película que no me haya gustado para dedicarle todo un post. Pero para todo hay una primera vez.

Allá por 1940 triunfaba en la radio una banda de swing llamada ‘Kay Kyser Band’, y a su vez, en el cine de terror Bela Lugosi y Boris Karloff eran las estrellas del momento, de hecho,  ya habían trabajado juntos en por ejemplo “El cuervo” (The raven, 1935). Por otro lado, Peter Lorre venía de protagonizar la saga de Mr. Moto. Con esta premisa, una mente codiciosa de la RKO decidió que si juntaban a todos estos nombres en una película ligera, con un poco de todo (comedia, terror, música, etc) harían una buena caja. Pues bien, el cerebro que ideó esto podía haber tenido un poco en cuenta al público y ofrecerle también un buen guion, bueno, quizás no hacía falta tanto, un mediocre guion, pero desde luego, no este despropósito. Este film tiene hasta cinco guionistas que aún deben estar abanicándose con el cheque riéndose de todos nosotros.

 

La orquesta, liderada por Kay Kyser, va a un castillo a tocar en la fiesta del veintiún cumpleaños de Janis Bellacrest, una joven a punto de heredar a quien alguien está intentando matar. En el castillo se unirán la extraña tía de Janice, sus amigas, la gente de la banda, un juez amigo de la familia (Boris Karloff) y hasta un príncipe con poderes para comunicarse con los muertos (Bela Lugosi).

Kay Kyser es insufrible, sus bromas no tienen gracia y sus gesticulaciones son excesivas, al menos yo al tercer minuto ya estaba saturada de este hombre. Pero por otro lado, tanto Bela Lugosi con su turbante como Karloff o Lorre no pretenden hacernos gracia sino que sintamos miedo, cosa que obviamente no consiguen, ni se acercan.

La película no sabe que camino tomar. Tiene dos opciones, ser una comedia con ciertos sustos y puntos misteriosos o una película de terror con algo de sarcasmo y comedia. Pero no toma ninguno de los dos sentidos, mezcla también minutos musicales excesivamente largos, aunque eso es algo de lo que no peca solo este film sino muchos otros de la época, y lo que no podía faltar, una pequeña trama romántica, dejando así a la película sin un ritmo definido y siendo una sucesión de escenas sin interés.

 

En fin, que todos esos que hayáis visto el cielo abierto al ver a este trío en cartel, os aconsejo que, en caso de que sigáis con la intención de verla, bajéis vuestras expectativas hasta el subsuelo. Puede que así consigáis disfrutar un poco más de lo que yo lo hice. Si optáis por no verla nunca, que sepáis que no os estáis perdiendo nada, por si no os había quedado claro. Hay que ver lo a gusto que se queda una después de criticar, creo que voy a hacerlo más a menudo.