Clasicosis

Cine Clásico: 'La noche de la iguana' muestra el auténtico ser.

- Ya no puedo ni quiero seguir dirigiendo oficios en alabanza y adoración de ese ser colérico y malhumorado anciano en quien creéis.

Ficha: La noche de la iguana.

Tennessee Williams es uno de los dramaturgos norteamericanos más famosos gracias principalmente al éxito de las adaptaciones cinematográficas de sus obras. Títulos como "Un tranvía llamado deseo" (1951), "La gata sobre el tejado de zinc" (1958) o "De repente, el último verano" (1959) avalan mis palabras. Grandes directores se adentraron en sus textos y hasta en algún caso el propio autor adaptó el guion. Sus historias tienen varios lugares comunes. Sitúa en enclaves sureños a personajes atormentados sufriendo intensamente por relaciones personales de gran complejidad.

John Huston es el encargado, en esta ocasión, de llevar a la pantalla "La noche de la iguana" (The night of the iguana, 1964). Tomó la arriesgada decisión de juntar a varias estrellas en un enclave mexicano apartado de todo. Afortunadamente, todo salió bien. La profundidad y dificultad de cada personaje podría haber desaparecido si una lucha de egos se hubiera desatado tras la cámara.

Larry Shannon ( Richard Burton ) es un sacerdote retirado y alcohólico. Ahora trabaja como guía llevando por México a una excursión de reprimidas y solteras norteamericanas a las que acompaña una adolescente (Sue Lyon) absolutamente fascinada por el pastor. El viaje les acabará llevando al pequeño hotel regentado por Maxime (Ava Gardner), una vieja conocida del clérigo.

En un film donde la deriva de la trama no importa tanto como descubrir qué llevó a los personajes a esa situación, el guion y las actuaciones son pilares básicos. El prototipo de personaje típico de Williams no suele atraerme especialmente, el tormento de sentimientos que sufren suelen resultarme excesivos. La primera mitad de la cinta puede destrozar el sistema nervioso hasta del más paciente. Muestra la constante guerra entre las señoras moralmente inflexibles que ven el pecado cada conducta y la adolescente enamoradiza y seductora. La parte positiva es el descubrimiento de Grayson Hall. La actriz fue nominada al Oscar por esta autoritaria mujer que desprende una fuerza en pantalla inusual en un personaje tan poco empático para el espectador. Con la aparición de Deborah Kerr en la historia la dinámica cambia. Esta pintora arruinada trae calma y serenidad. Con su llegada, Richard Burton y Ava Gardner se abren. Nos muestran tal cantidad de matices y enriquecen tanto la historia que hará que olvidemos esa primera mitad y esta segunda nos sabrá a poco. Veremos una escena entre Kerr y Burton de más de 13 minutos y querríamos más.

A pesar de estar ya metidos en los años 60 la censura seguía mirando con lupa cada film. En 1964 estaban más ocupados en títulos como "Lolita" de Kubrick o "Confidencias de mujer" de Cukor. El film tiene un alto contenido sexual pero no de forma explícita. La actitud de los personajes hacia el sexo es vital para llegar a conocerles y entenderles. Aun así, Huston. estuvo muy hábil a la hora de sugerir y mezclar el tema en largas y profundas conversaciones o indirectas. En la actualidad el tono de la película no escandalizará a ningún espectador, pero hay que reconocerle la transgresión supuso en el año de su estreno.

"La noche de la iguana" me recuerda a irremediablemente a "Mesas separadas" (1958). Un hotel, relaciones personales complejas, una actriz en quien nunca tuve mucha confianza y Deborah Kerr. Si en ese film la sorpresa fue Rita Hayworth en ésta será Ava Gardner. "El animal más bello del mundo" se transforma en un libre y atractivo personaje. Despojada de todo glamour y aura de mujer irresistible, Gardner se come la pantalla gracias a una naturalidad apabullante y una sólida actuación.

Los amantes del cine de personajes hallará en este título una curiosa dicotomía. Odiada y amada a partes iguales. Ruidosa e íntima. Opresora y liberadora. Triste y esperanzadora. Una mezcla extraña que pocas veces ocurre. No es fácil encontrar títulos que dejen tan buen y tan mal sabor de boca.