Clasicosis

Cine clásico: ‘La ley del silencio’ asfixia y ahoga más que una soga.

- Las palomas están nerviosas, han visto un halcón por aquí.

Ficha: La ley del silencio

Tras el post de la semana pasada sobre “El castillo de los misterios” se me ha quedado mal cuerpo y durante esta semana voy a intentar redimirme hablando de películas que me gusten mucho. Comenzaré con una que me encanta, “La ley del silencio” (On the waterfront, 1954). Creo que todo el que haya visto el film tendrá una sensación similar a la mía, por un lado sentimos que es una maravilla, pero por otro es inevitable pensar que Elia Kazan nos la ha colado y nos ha puesto de su lado.

Una de las historias más conocidas del Hollywood clásico es la de que Elia Kazan delató a muchos compañeros de profesión durante la “caza de brujas” de McCarthy. Pues bien, tras esto, se ganó el rechazo de muchos y para volver a la primera fila realizó este film. Kazan cuenta que sus memorias que la película cuenta su historia, pero muchos creen que mientas la rodaba lo hizo más con el sentimiento de ser perdonado que con el de explicarse ante la opinión pública.


La película se centra en Terry Malloy (Marlon Brando) un exboxeador que trabaja para Johnny Friendly (Lee J. Cobb) el mafioso que controla el muelle de Nueva York. Cuando conoce a Edie Doyle (Eva Marie Saint) y al padre Barry (Karl Malden) comienza a tener problemas de conciencia y a esto se une que la policía le está tentando para que testifique contra la mafia del puerto donde se encuentra entre otros su hermano. La presión bajo la que se encuentra, las decisiones que tiene que tomar y la forma de afrontar todos estos problemas es sobre lo que verdaderamente trata este film.

Si algo hace de esta película un título imprescindible es gracias a sus actuaciones, especialmente destacable la de Marlo Brando quien se mete en la piel de este estribador de manera inmejorable consiguiendo uno de las mejores actuaciones de su carrera y posiblemente de la historia del cine. Eva Marie Saint hace un debut en el cine por la puerta grande, su personaje es un daño colateral de todo lo que está pasando en el puerto y su visión del mundo se ve completamente alterada al conocer a Terry. Puede que su historia de amor vista hoy en día puede parecer típica, pero a mí ver a estos dos personajes en pantalla me sigue pareciendo completamente sobrecogedor e intenso.

Pero si hay un personaje con una fuerza especial es el del cura, un hombre con unas convicciones inquebrantables que no teme a nadie y dice lo que piensa en cualquier situación. Busca mejorar la vida de quienes le rodea y el despertar de la conciencia y el valor de los trabajadores más oprimidos y amenazados.


Este film reúne el cine de mafiosos, el drama, el realismo, y hasta la poética en una obra imprescindible. Brando con su cazadora de cuadros pasará a la historia del cine. Hay escenas y discursos que son completamente imborrables una vez vista la película. Yo no soy de las que intenta separar esta historia de lo que pudo sucederle a Kazan, no me parece ni digno de comparación, pero que cada uno vea su implicación hasta el punto que vea oportuno, pero sobre todo, espero que la polémica que envuelve la película no le estropee el visionado a nadie porque sería toda una pena.