Clasicosis

Cine Clásico: 'Los crímenes del museo de cera' horrorizando al público.

- Para ustedes son de cera pero para mí, su creador, viven y respiran.

Ficha: Los crímenes del museo de cera.

Hace ya unos 60 años los estudios de cine se volvían locos con una idea revolucionaria, el cine en 3-D. ¿Os suena de algo? Empezaron a ver una gallina de huevos de oro. Cuando la televisión empezaba a llegar a los hogares, cundía el pánico con la posibilidad de que la gente dejase de ir al cine. ¿Os suena de algo? Pero, al igual que Turner coloreando películas, el tiempo les puso en su lugar y la moda, tal y como vino, se fue.

"Los crímenes del museo de cera" (House of wax, 1953) es la primera película de Warner que utiliza esta tecnología. Incomprensiblemente, escogieron a André De Toth para dirigir el proyecto. El realizador, que era tuerto, no podía apreciar los efectos tridimensionales. Sin embargo, gracias a su solvencia y a que el protagonista es Vincent Price, hoy nos queda un film bastante disfrutable.

La película es un remake de "Los crímenes del museo" (Mystery of the wax museum), dirigida por Michael Curtiz en 1933. También ha sido convertida en slasher en 2005 bajo el nombre "La casa de cera" (House of wax) que si por algo será recordada es por la actuación de Paris Hilton, la cual le valió un Razzie a peor actriz secundaria.

En este caso, la película viaja a la Inglaterra victoriana. Allí un entusiasta artista, Henry Jarrod (Vincent Price), se dedica a esculpir a históricas personalidades. Su socio, encargado de la parte financiera, decide que lo mejor es quemar el museo para cobrar la indemnización del seguro, algo a lo que se niega rotundamente nuestro protagonista.

La presencia de Vincent Price ya de por sí da un toque de elegancia e inquietud. La intensa música de David Buttolph ayudará a dar más intensidad a las escenas. El problema sigue siendo el mismo, este terror se ha quedado descafeinado en la actualidad. Reconozco tener una cierta aprensión hacia los muñecos de cera, lo que consigue que con este título pase un mal rato mayor que con otros de su época. Sin embargo, esto no es suficiente y tanto énfasis en la música puede acabar cansando al espectador. Aunque la película entretiene y se pasa volando hay que reconocer su previsibilidad. En el manido guion de Crane Wilbur no abundan ni las sorpresas ni los giros impactantes. En lo que sí se diferencia es en el hecho de hacernos comprender y hasta apoyar al asesino en serie.

"Los crímenes del museo de cera" fue concebido para atraer al público por sus cualidades técnicas, aun así no se olvidó de que la historia tiene que enganchar al espectador. Por esto, a día de hoy podemos seguir disfrutando con este "terror light" o divertido sin esperar demasiado. Quien al igual que yo, no le tenga un especial afecto a las figuras de cera, podrá tener incluso algún momento incómodo que le haga mirar el film con mejores ojos de lo que cabría esperar en un principio.