Clasicosis

Cine Clásico: 'El hombre de las pistolas de oro' llega a Warlock.

-Yo me encargo de mantener la paz y el orden. Al principio, estarán agradecidos, porque habrá menos problemas. Luego, ocurre algo extraño, sienten que tengo demasiado poder y empiezan a temerme.

Ficha: El hombre de las pistolas de oro.

Es triste conocer algunas de las historias que ocurrieron en Hollywood en los años 50, cuando algunos de los directores, actores o actrices más grandes del cine estaban desarrollando sus carreras. Y con la famosa "caza de brujas" del senador McCarthy, muchas de estas se vieron alteradas o truncadas. Quizás el caso más famoso de esto sea el de Elia Kazan, quien tras su testimonio, fue rechazado por gran parte de la industria. El director del film de hoy, también se vio afectado, fue encarcelado por su negación a testificar, y cuando finalmente lo hizo, acusando a compañeros y proclamándose miembro del Partido Comunista Americano, tuvo que emigrar de Estados Unidos.

Pero centrémonos en 'El hombre de las pistolas de oro' (Warlock, 1959), que relata la historia en una pequeña ciudad llamada Warlock, siendo esta dominada por una banda de criminales. Para acabar con esta situación, el comité del pueblo decide contratar a Clay Blaisdell (Henry Fonda), un famoso pistolera del quien se dice que posee dos pistolas de oro. Johnny Gannon (Richard Widmark), quien formaba parte de los criminales, se ofrece como sheriff para ayudar a llevar la paz y el orden en el pueblo. Así, diversas circunstancias, harán que tanto el pistolero como el nuevo sheriff acaben enfrentados.

Antes no lo dije, pero el director que se hizo cargo de este western, fue Edward Dmytryk, y consiguió un trabajo espléndido, en una época en la que el género del western iba perdiendo fama entre los espectadores. El film se puede considerar como una mezcla de varias historias, las que presentan cada uno de los protagonistas de la cinta. Así podemos ver miedo al abuso de poder, un tema que siempre está de actualidad, siempre hay alguien sembrando el miedo por tener más poder que otra persona, ya sea unos políticos o un grupo de bandidos, que viene siendo lo mismo. También podemos ver otros temas como la amistad entre dos hombres que llevan toda la vida junto, y como esta es capaz de cambiar cuando una mujer entra en la vida de uno de ellos. Además de la traición, entre pistoleros hay que tener mucho cuidado en quien se confía. Con todo esto, se pasa cerca de dos horas muy entretenidas, en la que cada uno de los personajes principales, son tres, tiene un momento en el que su historia es la principal, así podemos ver a tres buenos actores lucirse en la pantalla.

El reparto se podría dividir en tres nombres principales, empezando por Richard Widmark, quien quizás ofrezca la interpretación más pobre, ya que su personaje parece que vaga por la ciudad sin entender muy bien porque las cosas son como son. Henry Fonda interpreta al famoso pistolero, un hombre seguro de sí mismo, sin miedo de enfrentarse a nadie. El actor ofrece una buena interpretación muy sobrio en sus apariciones. Pero sin duda alguna, en mi opinión, el que se lleva la palma cada vez que aparece por pantalla es Anthony Quinn, quizás tenga el papel más pequeño, pero la fuerza que ofrece en su interpretación es magnífica, un hombre rudo, listo y sin escrúpulos, que siempre acompaña a Blaisdell en todas sus aventuras, cubriéndole las espaldas.

Sin ser el mejor western que he visto o he hablado en este blog, creo que es una buena recomendación, ya que posee algunas cualidades muy buenas para pasar un rato agradable sentado frente a la pantalla de vuestro salón o sala privada de cine, un reparto genial, una historia entretenida y todo ello en el salvaje oeste, que más se puede pedir.