Clasicosis

Cine Clásico: 60º aniversario de 'Cara de ángel'.

- Si quieres jugar con fuego, allá tú. Pero procura no hacerlo en habitaciones llenas de gas, es peligroso.

Ficha: Cara de ángel.

Esta semana se nos acumulan las celebraciones. Ayer mi compañero Sr. Kaplan escribía toda una oda a "Lawrence de Arabia" en su 50º aniversario. Hoy toca recordar a un film mucho más modesto del cual se cumplen 60 años de su estreno.

"Cara de ángel" (Angel Face, 1952) es un ineludible título de cine negro. Echando un vistazo a la lista de nombres involucrados podemos practicamente presuponer su calidad sin ver el film. Otto Preminger ya había maravillado al público y la crítica con "Laura" (id, 1944). Frank Nugent, que venía de escribir una obra maestra como "El hombre tranquilo", toma las riendas del guion acompañado de Oscar Millard. La pareja protagonista, Robert Mitchum y Jean Simmons, se reparten la carga y casi todos los minutos del film con unas sólidas interpretaciones, especialmente la de ella.

Frank Jessup (Robert Mitchum) es un conductor de ambulancias que acude a una mansión ante lo que parece un intento de suicidio. Allí conocerá a Diane Tremayne (Jean Simmons) una joven aparentemente cándida y delicada, hijastra de la paciente en cuestión. Ya en el primer encuentro saltan chispas entre ambos cambiando la vida de Frank por completo.

El cine negro adora la figura de una buena femme fatale. Esa mujer embaucadora que descubre la debilidad de su víctima y la aprovecha hasta salirse con la suya. Hay casos brillantes como en "Perdición" (Double indemnity, 1944) o "Perversidad" (Scarlett Street, 1945) donde los protagonistas se convierten en simples marionetas. En esta ocasión, una jovencísima Jean Simmons consigue meterse en la piel de su personaje a la perfección consiguiendo una de sus mejores interpretaciones. Diane es practicamente una niña que acostumbra a tener siempre lo que quiere, si para ello tiene que manipular, inventar o jugar con fuego, lo hará. Su fantástica actuación se magnifica si prestamos especial atención a algunas miradas que lo dicen todo, sobretodo en la última escena.

El punto débil de la historia es el personaje de Robert Mitchum. Frank Jessup es un hombre despierto, inteligente y que ha calado enseguida a Diane, sin embargo sigue ahí, como si ella tuviese un magnetismo que es imposible evitar. Obviamente sin ello no habría película, pero a diferencia de otras víctimas, él no es especialmente ambicioso, ingenuo o solitario. Entender el proceder de su protagonista me resulta lo más complicado y lo que hace al film flaquear.

La dirección de Preminger se palpa en muchas escenas. Con reminiscencias de la ya nombrada "Laura" o de "Anatomía de un asesinato", Preminger consigue que todos los actores estén siempre bien y que el film se nos pase en un suspiro, un director que tanto en la trama como técnicamente va siempre al grano.

A pesar del punto de flaqueza comentado, el film está lleno de matices que nos pegarán a la pantalla. Por ejemplo, descubrir las verdaderas motivaciones de esta peligrosa mujer o llegar a comprender a Mitchum. Otto Preminger acostumbra a dejar un final que el espectador debe masticar para acontuación posicionarse. Algo arriesgado, como puede ser en "El rapto de Bunny Lake", pero que sin duda es lo que hace que el film perdure. De ser una historia más a estar aquí recordándola seis décadas después de su estreno.