Clasicosis

Cine Clásico: 'Días de vino y rosas' también cumple 50 años.

Pronto llegarán días de vino y rosas, nuestros pasos se unirán como en un sublime sueño para siempre como un sueño.

Ficha: Días de vino y rosas.

Hace unas semanas celebrábamos el 50 aniversario de una gran obra como es 'Lawrence de Arabia', hace unos días hacíamos lo mismo con otra gran película, 'Matar a un ruiseñor' y hoy volvemos a celebrar 50 años de otro film. Uno que viene ideal para esta época del año, en el que gran parte del mundo está celebrando la Navidad y el principio de un nuevo año se acerca. Es en esta época, en la que se abusa de la comida y la bebida, y es que parece que mucha gente quiere empezar el nuevo año, con resaca, siendo así, este fantástico drama quita, o por lo menos a mí, las ganas de empinar el codo.

En 'Dias de vino y rosas' (Days of Wine and Roses, 1962) podemos ve a Joe Clay (Jack Lemmon) es relaciones públicas de una empresa de San Francisco, durante una fiesta conoce a Kirsten (Lee Remick), y parece ser que en un primer contacto no hacen buenas migas. Pero tras un tiempo Joe lo intenta de nuevo, y aunque ella se muestra un poco cautelosa al acercarse él, debido a su afición a la bebida, finalmente se deja llevar y sucumbe hacía la simpatía de él, pero llegará un momento en el que ambos necesiten el alcohol para divertirse.

Fue Blake Edwards, quien se sentó en la silla de director para filmar este drama sobre el alcoholismo, realista y duro a la vez. Tal como ocurre con en la película, debe ser la vida de un alcohólico, primero todo es bonito y divertido, pero conforme pasa el tiempo, y en cuanto la dependencia a la bebida se hace mayor y mayor, todo se empieza a volver oscuro, hasta que estás tan atrapado que es difícil da vuelta atrás. El film podría parecer una crítica hacía ese estilo de vida, y lo es, ya que nos muestra con una increíble sinceridad el comportamiento de ambos, la degradación de una persona por conseguir algo que sabe que lo va a seguir degradando pero que durante un tiempo lo hará feliz. Pero además, el film nos muestra un resquicio de esperanza, en el que con fuerza de voluntad se puede salir de esa adicción, como de cualquier otra. Realmente es un gran drama.

Todos conocemos a Jack Lemmon, aunque quizás sus papeles más famosos son en películas de comedia, esta vez se mete un papel dramático, para conseguir otra gran interpretación. Su personaje es un hombre seguro de sí mismo, y un gran bebedor, y es por culpa del alcohol por lo que a veces muestra su peor faceta. El actor está formidable tanto en los momentos de sobriedad como en los de mayor decadencia. Acompañándolo está un estupenda Lee Remick, quien sufre una evolución formidable, todo por culpa de su compañía. La actriz borda el papel de principio a fin, en los primeros momentos como una mujer a la que no le gusta beber hasta el final, cuando la bebida forma parte de su vida. Este 24 de Diciembre, moría Jack Klugman, quien tiene un pequeño papel en el film, como un miembro de Alcohólicos Anónimos que intentan ayudar a Joe, un hombre que conoce el camino que está recorriendo el protagonista y por lo que él es el más indicado para guiarlo. Así, sirva de homenaje este artículo, para este buen secundario del cine.

No sé si hay alguien que no conoce este film, pero si lo hay, le tengo que decir que se está perdiendo una gran película, un gran drama. No es el primero de este estilo, ya el gran Billy Wilder escribió y dirigió una obra sobre este tema, 'Dias sin huella'. Así que estas dos películas pueden formar una buena sesión doble, para acabar harto de alcohol.