Clasicosis

Cine Clásico: "La amargura del General Yen", el dúo Capra-Stanwyck cumple 80 años.

- Siempre se puede hacer más con compasión que con asesinatos.

Ficha: La amargura del General Yen.

Cuando Barbara Stanwyck recibió el homenaje del American Film Institute en 1987 se acordó especialmente de Frank Capra, el director con el que empezó y que le enseñó los entresijos del cine. Entre 1930 y 1933 filmaron cuatro películas juntos aunque pasarían a la historia al reencontrarse en "Juan Nadie" (Meet John Doe) en 1941.

El título que hoy nos ocupa es el que cierra esta primera tanda de colaboraciones. "La amargura del General Yen" (The bitter tea of the General Yen, 1933) se estrenó hace hoy 80 años. Estamos ante un film menor de ambos aunque, a través de la sensibilidad con la que nos cuenta la historia, puede acabar calando más de lo que en un principio puede parecer.

Megan Davis (Barbara Stanwyck) llega a China para casarse pero por una serie de circunstancias acabará siendo retenida por el General Yen (Nils Asther). Desde ese instante, Megan tendrá que presenciar en primera persona las atrocidades que éste comete e intentar adaptarse a una cultura muy distinta a la suya.

Aunque con una premisa distinta, es imposible no ver este film sin pensar en la historia de "Ana y el Rey" y sus muchas adaptaciones cinematográficas. Stanwyck tiene una actuación más contenida de lo habitual, parece que estamos esperando a que explote y salga la fuerza que caracteriza a sus personajes, ya sea en drama, en comedia, como víctima o como villana. El personaje de Nils Asther es mucho más atractivo. Se nos presenta a un hombre lleno de aristas. Quien en principio parece un hombre frío y autoritario va, a través de muchas conversaciones, mostrando a una persona más real y compleja. En la novela en la que se basa esta película está más centrada en la visión Megan, pero la decisión de Capra de mostrar más del general es todo un acierto. Si no hubiese sido así no habríamos llegado a entender mucho de los estados por los que pasa la protagonista.

Dentro de que es un film poco "capriano", sí posee unos toques trascendentales como los puede tener también "Horizontes perdidos" (Lost horizon, 1937). Una secuencia onírica nos demostrará que nuestra protagonista está sufriendo una pulsión entre lo que desea y lo que su moralidad le permite. Si hay algo que mueve a los personajes de Capra es el sentido moral. Ya sea Mr. Smith en "Caballero sin espada" o Mr. Deeds en "El secreto de vivir". Esa responsabilidad de actuar acorde a lo que su conciencia dicta toma una importancia vital en esta película.

Se puede considerar que estamos ante un film de presupuesto alto. Los escenarios se hicieron nuevos para esta cinta con lo que se cuidaron bien los detalles. La fotografía de Joseph Walker le da un aire a cine mudo que viene perfecto, ya que los personajes valen tanto por lo que dicen como por lo que callan. Esos momentos de silencio, miradas o reacciones están tan bien plasmadas como interpretadas.

Aunque no sea una cinta indispensable ni del realizador ni de la actriz, como el título indica, se desprende una cierta amargura que sorprende y le da al espectador la sensación de no haber perdido el tiempo. No es una prioridad en las eternas listas de films que tenemos por ver la mayoría de cinéfilos, pero es una película hecha con sensibilidad y mimo hacia los personajes y eso se agradece.