Clasicosis

Cine clásico: ‘Las tres noches de Eva’ pasan volando.

- Has tardado mucho para volver con el mismo vestido.

- Es una suerte que aún lo lleve, el señor Pike ha pasado un año en un río.

Ficha: Las tres caras de Eva

Cerrando la semana de compensación, aquí va otro título que podría ver una y otra vez. Al hilo de los comentarios de Javi en ‘La fiera de mi niña’ me vino a la mente esta screwball, que si no está entre las mejores, está entre las que a mí más me gustan.“Las tres noches de Eva” (The Lady Eve, 1941) es un regalo para Barbara Stanwyck , pero que se lo dan bien envuelto, con  Henry Fonda Charles Coburn muy mal se te tiene que dar para que no salga algo bueno.

El director y guionista, Preston Sturges, es un nombre bastante olvidado de la época dorada de Hollywood, pero los aficionados al género reconocerán que tiene en su haber alguna de las grandes comedias de los años 40. Y no solo eso, Sturges prometió hacerle a Stanwyck un papel a su altura y no solo cumplió lo prometido, sino que le dio uno de los personajes que marcarían su carrera, ya que por primera vez dejó atrás al estereotipo de la mujer triste y castigada y dio a conocer su gran talento para la comedia.

 

Charles Pike (Henry Fonda) es un ofidiólogo, hijo de una familia rica, que tras una temporada en una expedición por el Amazonas coge un barco para volver a casa. Jean Harrington (Barbara Stanwyck) viaja con su padre (Charles Coburn) timando a las cartas a quien se ponga por delante. Jean, como todas las mujeres del barco, intenta cazar a Pike, pero ella se enamora y el descubre que es una estafadora.

Si al minuto cinco no estás dispuesto a morir por Barbara Stanwyck dale al stop y pasa a otra cosa, porque por lo menos a mí, cuando está narrando todo lo que ve a través de su espejo, poniendo voces a lo que está ocurriendo tras ella vemos que la lengua y el ingenio van a ir más rápido de lo que nos podíamos imaginar. De hecho, gracias a este ingenio y humor el film consigue sortear la censura ya que hay comentarios picantes llenos de dobles sentidos a lo largo de toda la película, como muestra sirve la cita que encabeza este artículo.

Stanwyck y Fonda ya habían trabajado juntos en “Ocho mujeres y un crimen” (The mad miss Manton, 1938) y el grupo de secundarios es una maravilla, aparte del ya nombrado Coburn están los eternos secundarios Melville Cooper, Eric Blore, Eugene Pallette y William Demarest que siempre cumplen fenomenal con su parte.

 

Si hay alguna pega que ponerle a la película es que empieza como un alud y mantener ese nivel durante la hora y media es prácticamente imposible. Una vez destapada la verdad la avasalladora Jean está un poco alicaída y la historia pierde fuelle. Al igual que puede ser un poco inverosímil que con un simple cambio de acento (que el la versión doblada ni existe) alguien pueda pasar sin prácticamente ser reconocida. Pero bueno, yo estas licencias se las perdono porque como ya dije anteriormente, a mi me ganó desde el primer minuto y a esas alturas, como comprenderéis, ya no me iba a bajar del barco.