Clasicosis

Cine Clásico: 'Niñera moderna', Mr. Belvedere trae el cambio.

- ¿Me permite preguntarle cuál es su profesión?

- Desde luego, soy un genio.

Ficha: Niñera moderna.

Para quienes hayan leído alguna vez la revista "Fotogramas" el personaje de Mr. Belvedere les puede sonar. Hoy pondremos cara al personaje interpretado por Clifton Webb que da nombre a este columnista.

"Niñera moderna" (Sitting pretty, 1948) introdujo a un genio, recto y disciplinado en la gran pantalla. Clifton Webb llegó a estar nominado al Oscar a mejor actor por su actuación. Tras esta entrada, Mr. Belvedere aparecería en otros dos films "Mr. Belvedere estudiante" (Mr. Belvedere goes to college, 1949) y "El genio se divierte" (Mr. Belvedere rings the bell, 1951). Hasta en 1985 se estrenaría una serie en Estados Unidos que rescataría esta figura nacida en la novela de Gwen Davenport.

El matrimonio King, formado por Robert Young Maureen O'Hara, tiene bastantes problemas para encontrar una niñera que soporte a sus hijos. Tras poner un anuncio en el periódico, se pondrá en contacto con ellos L. Belvedere (Clifton Webb), lo que no esperaban era que se tratase de un hombre en vez de una mujer. Aunque el matrimonio acepta este inconveniente, parece que al vecindario no le sentará tan bien.

Desgraciadamente, estamos sufriendo una moda televisiva donde nos bombardean con supuestos casos del Síndrome de Asperger. Y digo supuesto porque actualmente a un personaje extremadamente inteligente, altivo, que se rige bajo ciertas y estrictas normas, y con un desarrollo social más bien limitado se le tilda a la primera de padecer este síndrome. En los años 40, Mr. Belvedere fue un personaje novedoso y fresco. A día de hoy, puede que este excéntrico genio psicólogo, pedagogo, filósofo y hasta cerrajero o adiestrador de perros, ya esté muy visto.

A pesar de ello, esta película, de corte familiar y amable, sigue siendo entretenida. Habrá perdido el factor sorpresa que tuvo en su momento, sin embargo, tiene un reparto que desprende naturalidad y un metraje bien medido. Webb tarda en aparecer y está práctimente una hora en pantalla pero los acontecimientos se suceden sin dar tiempo al espectador a aburrirse. Walter Lang, quien pasará a la historia por dirigir "El Rey y yo" (The king and I, 1956), consigue una historia bonita pero que no marcará. Su dirección es plana y correcta, no aporta ningún sello personal.

Como no todo pueden ser obras maestras, esta película puede ser perfecta para cuando tengamos que ver un film en familia y haya que contentar a públicos de todos los gusto. Una historia ligera y dinámica que también sirve para un momento de desconexión, sin aspiraciones ni expectativas. Dentro de un tiempo comentaremos el resto de films donde este personaje aparece, a ver si al menos mantiene el nivel.