Clasicosis

Cine clásico: ‘La reina Cristina de Suecia’ enjaulada en el trono.

- ¿Por qué ha de ser mi deber? Mis días y mis noches los doy al servicio del estado, Estoy tan agobiada de deberes que para leer un libro he de levantarme a media noche. Sirvo al pueblo con todos mis pensamientos, todas mis energías, con todos mis sueños, despierta y dormida. No quiero casarme ni ellos me pueden obligar.

Ficha: La reina Cristina de Suecia

El cine clásico es tan rico en género, directores, actores o actrices, que a pesar de llevar ya unos tres meses por aquí me quedan aún multitud de personalidades a las que alabar. Así que sigo saldando cuentas, la de hoy con la enorme Greta Garbo, una de las mejores actrices de su generación, y lo haré a través de una de las actuaciones que más me han impactado, la que realiza en “La reina Cristina de Suecia” (Queen Christina, 1933).

Reconozco que el día que me puse a ver este film no estaba preparada para lo que me iba a encontrar. Pensaba ver una película sobre los amoríos de una reina en la corte, pero estaba muy equivocada. Sí, hay amor, pero también se analiza el poder, la política, la utilidad de la guerra, la importancia de la cultura y la dedicación extrema de un soberano olvidando por completo su plano personal.

 

Durante la Guerra de los Treinta Años, el rey de Gustavo de Suecia fallece dejando el trono a su hija Cristina de tan solo seis años. Con el paso de los años, el país sigue en guerra, pero su reina se ha convertido en una mujer, está preparada para el cargo, es inteligente, culta, preocupada por su pueblo, y a pesar de sentirse agobiada por sus responsabilidades en ciertos momentos no hay mejor persona para el puesto. Es una soñadora que cree en un mundo utópico aunque a su vez conoce perfectamente la realidad y a lo que puede aspirar. Por eso, cuando se enamora del embajador español (John Gilbert) aparecen una serie de dilemas a los que tendrá que hacer frente.

Entre diálogos y discusiones sobre las diferentes culturas, la vikinga frente a la española, la importancia de culturizarse, la literatura y ampliar la visión del mundo, también encontramos momentos cómicos, lo que hace del visionado del film algo completamente agradable y entretenido, pero hay un poso trágico, melancólico y dramático que lleva a que la película no se olvide fácilmente.

La principal razón para que esta película no se olvide fácilmente es sin duda Greta Garbo. Su actuación es perfecta, es frágil cuando tiene que serlo y la más fuerte también. Es decidida, combativa, entusiasta, con carácter pero vulnerable a la vez. La fotografía de William Daniel, los decorados y el vestuario forman parte de la grandeza de film, haciendo que cada escena tenga un tremendo impacto visual que haga que permanezca en nuestra retina durante años.

 

A pesar de la historia se localiza en el siglo XVII su problemática, deseos e inquietudes son extrapolables al mundo actual, con lo que la historia no nos aleja, sino que nos acerca a la reina Cristina, la entendemos y sufrimos con ella como si no hubieran pasado cinco siglos de por medio.