Clasicosis

Cine clásico: 'Vivir un gran amor' Promesa existencial.

Ahora que soy lo que llaman "bien" no soy buena para nadie.

Ficha: Vivir un gran amor.

En un primer vistazo leyendo su sinopsis, “Vivir un gran amor” (The end of the affair, 1955) se trata de un triángulo amoros entre un esposo, su esposa y el hombre que se interpone entre ellos. Deborah Kerr intepreta a Sarah Miles, una mujer poco sumisa de un funcionario británico durante la Segunda Guerra Mundial. Su marido Henry, interpretado por un Peter Cushing, que posteriormente protagonizó infinidad de películas de terror, es un aburrido y rígido funcionario. Sarah no encuentra su vida muy emocionante, ya que al poco de conocer al escritor Maurice Bendrix se inicia entre ellos una relación adúltera, de amor apasionado pero la culpa, los celos, la pasión, la ira y la desconfianza pone en peligro su relación. Y como no, el hecho de estar ella casada.

Además de ser novelista y guionista de la película, Graham Greene fue también un católico converso que se tomó muy en serio los valores confesionales. 'El fin del romance' (The End of the Affair) es uno de sus libros más personales y religiosos que combina además una narrativa cronológica compleja narrada a través de flashbacks  y perspectivas múltiples con un tomo romántico y sentimental. Dado el énfasis de la historia en la lucha religiosa y el sexo ilícito, no es sorprendente que a la hora de la adaptación se tuvieran que hacer grandes cambios. Y que es lo temas que trata con tanta sexualidad insinuada, de relaciones complicadas, la naturaleza, la fe, el pecado y las creencias conforman una compleja mezcla. A eso hay que añadirle el deseo muy humano de querer hacer lo correcto. Sarah lucha contra esas preguntas y esos puntos de vistas tan diferentes y contradictorios. Como era de esperar, esta versión a diferencia del posterior remake, “El fin del romance” (1999), pone menos tensión en la lujuria y más en el conflicto interno de los dos amantes. El tono es más reservado debido a la época conservadora durante la cual fue filmada. Incide más en las restricciones religiosas autoimpuestas por Sarah en esa relación extramatrimonial.

Dirigida por Edward Dmytryk, nos da una visión muy realista en tiempo de guerra de Londres. El manejo de la cámara resulta impecable. Los decorados y localizaciones además de los efectos especiales de los bombardeos resulta muy realista, sobretodo en el período de tiempo en cual se realizó. Narrativamente, la película va de menos a más, con un inicio un tanto precipitado, ya que en solo 10 minutos la pareja se ha enamorado, pero no es con el tópico y muchas veces socorrido flechazo. Es demasiado rápido. Estructuralmente, la peli esta divida en dos partes, una en la cual Bendrix nos relata su visión de esa relación a partir de una bomba que estalla en el edificio en el cual ambos están juntos y por otra, el relato de Sarah a través de su diario, el cual lee Bendrix. En ese aspecto, la película está bastante bien, pero claro, en una peli de estas características, debe haber entre los protagonistas cierta química que no existe en casi ningún momento, incluso diría que no resulta para nada creíble su relación. Deborah Kerr y Van Johnson, a pesar de ser dos  correctos actores, no ofrecen la profundidad y fuerza necesaria para manifestar la naturaleza complicada de estos dos personajes. Kerr lo intenta para conseguir dar vida a una Sarah misteriosa e indecisa. Además, tampoco ayuda la nula expresividad de Van Johnson, que no pega ni con cola con la hermosa Deborah Kerr (ojalá la hubiera protagonizado Gregory Peck, al cual se le ofreció).  El reparto de secundarios ayuda a que la película sea más eficaz. Peter Cushing lo hace bien como el soso marido de Sarah y John Mills está estupendo como ese investigador.

En fin, correcta peli de amor. No resulta tópica, pero ya digo, mejor ver "El fin del romance" que Julianne Moore y Ralph Finnes protagonizaron bajo la dirección de Neil Jordan.